BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



jueves, 16 de mayo de 2013

La verdad de la profesión docente





El Consejo Escolar del Estado acaba de aprobar por unanimidad una resolución presentada por ANPE exigiendo a las administraciones educativas que den a conocer la verdadera cualificación académica y profesional de los docentes, ahora puesta en entredicho por un informe sobre las oposiciones al Cuerpo de Maestros del año 2011, con datos parciales y sin rigor técnico, que se ha difundido de manera irresponsable. Este informe ha sometido al escarnio público a toda la profesión docente y ha abierto una polémica social que desacredita al conjunto del profesorado español de todas las redes de enseñanza incluida la universidad.

El Consejo Escolar del Estado elevará al Ministerio de Educación la solicitud de datos referidos a la formación académica inicial y continua del profesorado de la enseñanza pública. Estos datos mostrarán de manera fehaciente que hay decenas de miles de profesores de todos los niveles educativos que poseen, además de las titulaciones específicas de acceso al cuerpo docente, una o varias titulaciones universitarias más, incluyendo másteres y doctorados; están acreditados en idiomas, tienen formación en las TIC, participan continuamente en programas de formación,  innovación y mejora, y acreditan continuamente su solvencia profesional.

Como sabe bien la administración, los docentes de la enseñanza pública son, junto a los sanitarios, los profesionales que reciben más formación y están en permanente actualización. Los datos objetivos que lo demuestran están en poder de las administraciones educativas y deben mostrarse a la sociedad. Es necesario contrarrestar el efecto demoledor de un informe que, para justificar nuevos recortes, lesiona gravemente la confianza de las familias en los profesores de sus hijos y, por ende, en la escuela, uno de los pilares de la sociedad. Este agravio al que algunos dirigentes políticos están sometiendo a los docentes es más injustificado aún ahora que los españoles, en la última encuesta del CIS, han demostrado su confianza en el profesorado reconociendo la docencia como la segunda profesión más valorada.

Los profesores españoles hemos tenido congelados los sueldos durante décadas mientras se derrochaba el dinero público; cuando hubo que ajustar ese gasto, se nos recortaron los derechos laborales y retributivos y para justificarlo, se nos llamó privilegiados; cuando quisieron despedir a un número sustancial de profesores interinos, aumentaron el horario lectivo y las ratios, y para maquillar la pérdida de miles de puestos de trabajo se nos llamó vagos; ahora, cuando quieren ahorrarse los sueldos de los interinos con más años de experiencia, se eleva una anécdota al nivel de categoría y se llama incompetente a una profesión entera. Sin embargo, los docentes – que jamás han sido privilegiados, salvo en desempeñar la más bella de las profesiones- tienen enorme capacidad de trabajo y vocación de servicio. Trabajan conscientes de que nunca van a enriquecerse con la docencia y sin embargo se vuelcan en su perfeccionamiento profesional fuera del horario laboral.


Hemos iniciado, con esta solicitud a la administración, una campaña por el reconocimiento social de la profesionalidad de los docentes que denominamos LA VERDAD DE LA PROFESIÓN DOCENTE.  Forma parte de ella esta encuesta en la que te animo a participar:


En el marco actual, en proceso de elaboración de una nueva reforma educativa y ante el Estatuto, la política del profesorado debe ser prioritaria para las administraciones, pero no habrá ninguna mejora posible para la educación en España mientras no se reconozca y valore la verdadera profesionalidad de los docentes.

martes, 30 de abril de 2013

Unas cuantas sombras de la LOMCE (Parte 2)




Continúo abordando algunos aspectos de la LOMCE desde el punto de vista que defiendo en ANPE.

Respecto a la evaluación y promoción, se sigue promocionando en Secundaria con dos materias suspensas, y excepcionalmente con tres, como siempre. La evaluación final de la ESO se puede llevar a cabo con tres materias suspensas. Todos los docentes sabemos que la verdadera evaluación, la más certera cuando es rigurosa, es la evaluación continua, acompañada de  medidas inmediatas de refuerzo. Hay un limbo en el caso de los alumnos que aprueben el cuarto curso de la ESO y suspendan la prueba de evaluación. Quedarán sin título de Graduado. El último borrador apunta que se establecerán medidas. ¿Cuáles? ¿Las clásicas repescas? 

En la enseñanza primaria, debe revisarse la transversalidad del currículo. Esto no significa reducir el número de materias, con el consiguiente daño a las especialidades docentes ya consolidadas, sino introducir un cambio curricular que priorice, ante todo y en todas las materias, los conocimientos y aprendizajes relacionados con la lectura, la escritura, la expresión oral y el cálculo. Deben definirse claramente qué conocimientos, destrezas y competencias deben estar afianzadas al final de la enseñanza primaria, puesto que desaparece la estructura por ciclos.

No pueden mantenerse caminos cerrados en las diferentes modalidades del cuarto curso de la ESO, sobre todo en la Formación Profesional Básica, ya que no corresponden a la verdadera flexibilidad que exige el sistema, ni a la recompensa que debe seguirse de cualquier aumento del rigor y del esfuerzo. No olvidemos que uno de los factores desmoralizadores del modelo pedagógico actual es, precisamente, que no hay metas a las que llegar. Por eso debe garantizarse para todos los alumnos la posibilidad de la obtención del graduado en ESO para todas las alternativas dispuestas. Y para asegurar el acompañamiento a cada alumno, la incorporación a los programas de mejora del aprendizaje y el rendimiento en el primer ciclo de la ESO, no debe ser opcional sino obligatoria, para los alumnos que no hayan alcanzado los objetivos establecidos.

En cuanto a la situación del profesorado:

Aún cuando se han retirado del borrador algunas medidas muy polémicas, se mantienen modificaciones sustanciales a las condiciones laborales de los docentes que pueden atentar contra derechos adquiridos, y se ignora la existencia de importantes especialidades docentes como Tecnología, Música o Dibujo relegadas en el anteproyecto. Tampoco tienen lugar relevante la Cultura Clásica ni la asignatura de Economía, entre otras, y siguen sin recobrar su peso específico importantes modalidades de Bachillerato, que estaban muy arraigadas y respondían a una buena demanda social.

Otro aspecto conflictivo es el concerniente a la función directiva, a la que se pretende dotar de unas atribuciones que sobrepasan, en mucho, las requeridas para cumplir con el principio de autonomía pedagógica y organizativa de los centros. Es una grave responsabilidad para  el  director establecer requisitos y méritos específicos para los puestos ofertados de personal docente, incluido el de nombrar o rechazar interinos y seleccionar hasta un 20% de la plantilla. Estas potestades pueden perturbar notablemente el actual sistema de provisión de vacantes en la función pública docente y, sobre todo, generar una inseguridad jurídica del funcionariado docente e interino, con un cambio radical en el estatus profesional.

Todas las cuestiones profesionales deben salir de la redacción de una ley orgánica e incorporarse al imprescindible Estatuto Docente, el cual nunca podrá tener un punto de partida inferior al marco de los derechos laborales adquiridos por los docentes en las últimas décadas. El Estatuto está llamado, entre otras cosas a: desarrollar un sistema de acceso a la función pública docente más eficiente, acorde con los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, que valore los criterios de experiencia y capacitación profesional y permita interesarse por la docencia; establecer la normativa de los derechos y deberes de los profesores; restituir las condiciones de la jubilación voluntaria anticipada, con un modelo propio, tal como han tenido hasta ahora todas las leyes de educación; y establecer una carrera profesional que permita un sistema de promoción vertical y horizontal incentivada.

En cuanto a la financiación:
El Gobierno debe elevar el porcentaje de PIB destinado a la educación, tanto en el Estado como en las comunidades autónomas y asegurar su mantenimiento mediante una Ley de financiación. Ahora parece extenderse el discurso de que el aumento de recursos no garantiza la mejora de resultados. Es una afirmación por demostrar. Me hace mucha gracia que utilicemos entonces como modelos a países que han destinado a la educación muchos recursos y durante mucho tiempo.
·                   Deberá crearse también un fondo de cohesión para garantizar el equilibrio presupuestario y la solidaridad entre las comunidades autónomas.
·                   Es necesaria además la promulgación de una Ley de Financiación para las enseñanzas profesionales, con indicación expresa de las responsabilidades de las administraciones públicas, cámaras de comercio y agentes sociales.

En cuanto a otras medidas:

En ANPE nos oponemos a la educación diferenciada por sexos en centros sostenidos con fondos públicos, que debe circunscribirse a la oferta privada. Reivindicamos la prioridad en dotación de recursos materiales y humanos para los centros de enseñanza pública que desarrollen ofertas específicas. Tampoco somos partidarios de que las Administraciones educativas puedan incorporar expertos como profesores bilingües o plurilingües, por considerarlo inadecuado en el marco de una Ley Orgánica, y por obviar la realidad de la salida del sistema educativo de más de cincuenta mil docentes en estos últimos años. ANPE exige igualdad de criterios en la selección del personal docente. Los procedimientos de acceso a la función pública deben quedar establecidos claramente en el Estatuto Docente.
El derecho a usar la lengua común haciéndolo compatible con las lenguas cooficiales debe ser garantizado por la Administración del Estado. Reconocemos el derecho que asiste a los padres, pero rechazamos que se haga a beneficio de los centros privados. La enseñanza pública debe ser garante del cumplimiento del principio de igualdad de oportunidades en todo el territorio estatal.
Finalmente, el Anteproyecto establece un carácter competitivo en las acciones encaminadas a la mejora de la calidad educativa que no compartimos.

ANPE ha elaborado una valoración crítica del anteproyecto de la LOMCE, acompañada de una batería de propuestas que han sido presentadas en el Consejo Escolar del Estado y ante el propio Ministerio de Educación. Abordan nuestra opinión sobre la previsión de funcionamiento de los Centros, la selección del profesorado, las competencias de los equipos directivos, el derecho al uso de la lengua común, el carácter competitivo de algunas medidas, la política del profesorado… Son numerosas y pueden abordarse en el coloquio si a ustedes les parece oportuno. No obstante, quiero dejar bien claro que a pesar de haber realizado una valoración muy crítica, en un documento en el cual, honestamente, nos ha costado encontrar puntos fuertes, desde ANPE no estamos exigiendo la retirada del anteproyecto. Creemos en el diálogo y en las posibilidades de mejora hasta el último momento. Desde ANPE llevamos años sosteniendo que la educación debe estar entre los consensos esenciales que necesita España para salir de la grave crisis institucional y económica en la que estamos instalados pero advertimos al Gobierno que del camino emprendido hasta ahora, por la forma y el fondo de estos primeros pasos de la reforma, no puede surgir la verdadera mejora de la calidad del sistema educativo que reclama toda la sociedad. De no alcanzarse un acuerdo de mínimos en aquellas cuestiones que son básicas, se habrá perdido una nueva oportunidad. ANPE mantiene una actitud y una valoración crítica ante el anteproyecto, pero es una crítica responsable, por ello seguimos abiertos al diálogo y emplazamos al Ministerio de Educación a abrir  una negociación y debate profundo sobre la reforma educativa. Todavía estamos a tiempo.



lunes, 29 de abril de 2013

La LOMCE y el video de maquillaje





Está circulando por Youtube el video de una quinceañera que enseña a las chicas a maquillarse para salir de noche cuando ya están borrachas. Son unos minutos tristísimos que reciben miles de visitas de nuestras alumnas de ESO, seguramente para reírse de esta chica o tal vez – y es tremendo pensarlo- para imitarla. El resumen del video es que tal esfuerzo no conduce a nada porque la imagen está estropeada desde antes de empezar. No sé por qué lo he recordado después de leer el dictamen del Consejo de Estado sobre la LOMCE.

El Consejo de Estado ha elaborado un informe muy riguroso y serio, lleno de propuestas valiosas y bienintencionadas para mejorar la ley. Ha hablado de la falta de financiación, de la indefinición entre las materias troncales y específicas, de la confusión en las competencias entre los diversos niveles de la administración, de la posibilidad real de que muchos alumnos no se acerquen nunca a materias importantísimas –Educación Artística, Cultura clásica, Música, Tecnología…-, de la indefinición en las evaluaciones externas, de los desbarajustes en la promoción y en las reválidas, de la mala distribución del bachillerato, de la falta de flexibilidad en FP, del perjuicio consciente a la enseñanza pública, del exceso de atribuciones a los directores, de la ciudadanía y la ética, de la enseñanza del castellano…

El Ministerio hará uso de su potestad para tener o no en cuenta estas recomendaciones antes de que el anteproyecto comience su trámite parlamentario. No creo que se deba engañar al profesorado afirmando que es posible retirar la ley en estos momentos, no hay ya huelga que lo consiga. Va a entrar en el Congreso y es la hora de la responsabilidad política. Si el Gobierno opta por no tener en cuenta las recomendaciones del Consejo de Estado- y todas las que estamos haciendo las organizaciones responsables- la LOMCE saldrá seguramente a la calle pero desarreglada, penosa, estropeada antes de empezar, como la chica del video.

El Consejo de Estado deja claro que si la LOMCE nace sin el consenso adecuado, morirá joven. En este sentido, pide que se procure este clima de consenso si de verdad se persigue una mejora de la calidad educativa. Yo creo que este consenso entre todas las fuerzas políticas y sociales es imperativo para legislar sobre educación. Me cuesta pensar que el Gobierno quiere sacar adelante una ley mal hecha por el simple gusto de promulgarla, a sabiendas de que será sustituida en la próxima legislatura por quien llegue a mandar. La LOMCE tiene que cambiar mucho en su paso por el Congreso y el Gobierno está obligado a pactarla. Despreciar el consenso es un juego tan absurdo y triste como ese tutorial de maquillaje. 



lunes, 18 de marzo de 2013

¿Para qué sirve hoy la filosofía?


 

La coexistencia humana se ha instaurado sobre fundamentos nuevos. Estos son decididamente post-humanísticos.¿Serán también post-filosóficos? ¿Para qué sirve hoy la filosofía?

 
En nuestra sociedad, el conocimiento se organiza como un mosaico de enorme extensión superficial, construido con delgadas teselas, sin profundidad. Disneyworld ha devorado a un antiguo e ilustre modo de pensamiento, elitista, eso no conviene olvidarlo. Ahora debemos convivir con una cultura sin culto, sin sacerdocio, sin mandamientos, pero llena de normas: donde hubo teatros, museos, Caminos de Santiago o catedrales, ahora hay parques temáticos en los cuales compro los tickets, guardo las colas, respeto el césped, bebo en las fuentes, giro la cabeza hacia donde me señala el guía, almuerzo la comida típica, colecciono souvenirs, regateo en el zoco…

 
¿Dónde han quedado los filósofos? Hay que reconocer que si la muerte de Dios fue enormemente fértil para la filosofía, ya nunca más ancilla theologiae, la muerte del humanismo le ha puesto las cosas difíciles. Los humanistas eran en su origen los alfabetizados, miembros del selecto club de portadores de la racionalidad. El humanismo era un hogar cálido y acogedor para la filosofía. Al fin y al cabo, un club selecto es el lugar natural de todo filósofo consciente de su importancia. Quien ama la sabiduría cree que está fuera de la grey, que es egregio. Aunque sea al modo pequeño burgués de la sociedad literaria y científica, donde se trabaja con devoción.

 
Y ahora parece que no sólo se han retirado los dioses. La cultura se ha desacralizado y se ha secularizado al artista y al sabio. La palabra clave de cualquier fenómeno cultural ya no es conocer, sino divulgar. Se refiere pues a extender más y más esa cosa, en que se ha convertido la sabiduría, tan fina ya que empieza a agujerearse. Se ha terminado la época de los superlativos.

 
Además, el club selecto se ha llenado últimamente de economistas, de banqueros y de científicos. Capital y Ciencia, los más poderosos dioses del nuevo Olimpo, han arrinconado a los pensadores. La traición es más dolorosa en el caso de Ciencia, antigua compañera de viaje de la filosofía. Porque hay que reconocer que con Capital nunca tuvieron los filósofos mucho que ver, como no fuera para estar en contra.

 
En pleno desconcierto, cuando la sensación general es que son un objeto decorativo completamente innecesario - una antigualla, vamos- los filósofos toman las diversas sendas de una encrucijada. Los hay que quieren convertirse en guardianes del antiguo culto, miembros de una secta que emplea un lenguaje cada vez más ininteligible y se niega a reconocer que la síntesis social no es ya - ni siquiera aparentemente - cuestión de libros y cartas; los hay que se  vuelven omnipresentes en los mass media como promotores de lo que se denomina hoy autoayuda, y que no es sino la vieja pretensión filosófica de dotarnos de herramientas para vivir mejor. Al fin y al cabo, las preguntas primordiales – qué es el hombre, qué es la felicidad- siguen sin respuesta. Por último, los hay que profundizan cada vez más en la auténtica dimensión de ser hombre, todo hombre, cualquier hombre, no sólo los ciudadanos atenienses libres. Y que han llenado de escalas las barandillas de su  incuestionable palco scenico de minoría selecta, para que la gente suba, no para asomarse ellos desde arriba a analizarla, porque, enfermos de su época, saben que para hablar de suciedad hay que ensuciarse. Son los filósofos que actúan.

 

Yo reivindico este último camino para la filosofía de hoy. Al modo de los antiguos cómicos de la legua, quiero filósofos que cuenten historias, que abran ventanas y que representen mundos y épocas en teatrillos de pequeños pueblos, que hagan soñar, imaginar, que muestren las cosas como son y como podrían ser, que den testimonio crítico y con los que te identifiques. Quiero filósofos actores.

 

En primer lugar, porque el matrimonio entre la filosofía y la ciencia es ya irrecuperable. Pienso con Unamuno que el cultivo de una ciencia cualquiera, de la química, de la física, de la geometría, de la filología, puede ser, y aun esto muy restringidamente y dentro de muy estrechos límites, obra de especialización diferenciada; pero la filosofía, como la poesía, o es obra de integración, de concinación, o no es sino filosofería, erudición pseudofilosófica.
 

La filosofía se ha encontrado durante años en la permanente necesidad de justificar su existencia junto a las ciencias, y -aunque no existe tabla alguna que adjudique los grados de cientificidad de las reflexiones humanas- por ese flanco ha derrochado mucha sangre y fuerzas. Pero ha perdido la batalla. En cuanto principio rector de la sociedad, hoy es a la Ciencia a quien se invoca; la incansable proveedora de respuestas, la que posee la llave de todos los misterios y de todas las posibilidades. Tal vez sea el momento de que la filosofía reconozca  humildemente que no es más que un arte, una manifestación del lenguaje, una vía de conocimiento de la realidad llena de imaginación, cercana a la poesía, a la novela y al teatro. Como ellas, quiere obtener una respuesta, provocar una reacción… No es sólo un discurso sobre el amor por la sabiduría; también quiere mover a otros a ese amor. Mientras dure el drama, claro.  Como en una tarde de teatro, en la que se pone una semilla pequeña en cada alma del público para que brote y crezca, siempre distinta, cuando, uno por uno, ya estén solos en su casa.

 
Gadamer dice: Lo que realmente se experimenta en una obra de arte, lo que atrae y arrebata al que la disfruta, no es propiamente la habilidad o la técnica del actor sino en qué medida es verdadera, es decir, hasta qué punto uno conoce y reconoce algo de sí mismo en ella, algo de sí mismo que antes no conocía.

¿No es esa la pretensión más noble y antigua de la filosofía? ¿No representan el papel de su vida Sócrates en su escenográfica despedida, con parlamento funerario incluido, Diógenes en su barril, el austero y solitario profesor Kant de Königsberg, el Sartre abogado de todas las causas perdidas rodeado de su joven y bella Corte? Cuando les conozco, quiero ser como Sartre, como Agustín, como Sócrates, como Pedro Crespo, el alcalde de Zalamea… Novela es el vivir y todo el que vive hace su novela o su drama.

 

¿Por qué va a ser filosofía escribir la nada en cuanto negatividad de la negación en la esencia del ser, y no va a serlo morir es dormir y tal vez soñar? ¿Qué es el parque humano sino una metáfora? Filosofía y ciencia se separaron porque eran una pareja imposible desde el principio. Nunca se han separado filosofía y literatura. ¡Si  ambas nacieron como una charla durante un paseo! Mientras el decir permanezca puro en el elemento de la verdad del ser… La filosofía recluta a sus adeptos hablando del amor y de la amistad, dice Heidegger. Como la poesía y el teatro; no como la ciencia. El ser propio de una obra de arte consiste en que puede modificar al que la experimenta. Y, mal que nos pese, nunca pudo ser verificada ni falsada una hipótesis filosófica. Pensar significa adueñarse de la esencia del ser, y adueñarse de una cosa es quererla, amarla…, tenerla en la boca, hablar de ella…  El actor con la palabra, en el principio existía la palabra, te doy mi palabra, pido la palabra, y la palabra era Dios…

Sólo que hoy la filosofía tiene la obligación de hacerse entender por la gente, actuando como permanente conciencia crítica. Más allá de sistemas y escuelas, siendo espejo de aumento de la sociedad, reflejo sublimado o deformado, como es el teatro. Ha perdido sentido el reducto sacro donde sólo podía emplearse un lenguaje iniciático. No existe ya. La cultura ya no es una norma imperativa a la que nuestra existencia tiene que amoldarse. El pensamiento filosófico tiene que volver a su origen, al ágora, a la pedagogía, al diálogo abierto, a la escena… Pero no es fácil. Tal vez recuperaríamos algo del terreno perdido si pudiésemos infiltrar un filósofo entre los guionistas de cada teleserie. No es tan descabellado. Si lo observamos bien, ya hay siempre en ellas, al menos, un ideólogo. Desde luego, pido un filósofo actuando en cada debate de televisión, en las columnas de los periódicos gratuitos, en cada lanzamiento publicitario, en cada campaña electoral, en cada escuela, en cada mercado, en cada macroconcierto, en cada telediario, en las pancartas de las manifestaciones, en los debates parlamentarios; cuestionando, siempre crítico, nunca complaciente, poniendo enfrente de cada uno a cada uno, como un actor en el teatro. Sin responder a nada. Que respondan religión y ciencia según el interés de cada cual. El filósofo, preguntando; preguntando y actuando. Creo, como Sartre, que sólo a través de la cooperación en la acción puede un hombre reconocer el proyecto de otro.

 

Porque actuar no es producir un efecto. Actuar es llevar a cabo. Pensar lleva a cabo la relación del ser con la esencia. Convierte la potencial esencia  en actual esencia, en un actúo luego existo. Y esa transformación se lleva a cabo por medio del lenguaje. Afortunadamente, no ha perdido aún la filosofía esa herramienta única -en el sentido de que nunca ha tenido otra-. Si el vocabulario enumera lo que cabe en el propio mundo, los filósofos habrán de actuar sobre el lenguaje, no menos que los publicistas y los políticos.

 

El lenguaje es la casa del ser, en su morada habita el hombre. Los pensadores y los poetas son los guardianes de esa morada. Entonces, ¿no serán filósofos los actores, que hablan con palabras de otros seres, que otorgan existencia a esencias que no existen más que cuando ellos hablan? ¿Y qué es filosofar sino fabular?  Así pues, sin miedo, playing, a por el lenguaje de hoy, a emplearlo para abrir el parque humano. Para mostrar, en una representación, cómo viviríamos fuera de las jaulas. Tal vez nos entren ganas de salir, como entran ganas de amar después de ver Romeo y Julieta. Porque interpretar algo lo convierte en realidad. Lo que era antes ya no es ahora, pero esto que es ahora es lo verdadero. Una alianza secreta entre filosofía y arte para funcionar como conciencia crítica del mundo, para colocar en su verdadero nivel a los augustos Capital y Ciencia, consejeros áulicos del poder.

 

Soy lo que pienso y lo que imagino, y lo que sueño. ¿Qué puedo hacer con esta desmesura en un mundo tan lleno de medidas? dice una poeta. Liberarse de la interpretación técnica del pensar, exige Heidegger frente a Wittgenstein y a una vieja tradición germánica. Es posible, y tal vez es ya inevitable en nuestra sociedad de la comunicación universal y heterogénea. Todos los lectores de la Rayuela de Cortázar hemos sentido lo mismo ante aquel famoso capítulo de la novela: apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayutaba y paramovía, de pronto era el clinón…Palabras absurdas, pero siempre entendidas en el mismo sentido, interpretadas por todos igual, a partir de un código sin técnica. Eso es liberar al lenguaje de la gramática para ganar un orden esencial más originario, que Heidegger reserva al pensar y al poetizar. Pero también al imaginar, al proyectar… Nuestros cauces actuales están llenos de estas posibilidades. Y ese filón todavía es de la filosofía. Los filósofos han de avanzar sin ningún miedo por los lenguajes de hoy, y por los medios que emplean, porque, de todos modos, hablan de las preocupaciones de siempre.

 

El camino de la filosofía dramatizada ya lo exploró Sartre. Lo exploró Shakespeare también. Y las tragedias de Sófocles encierran en su decir el éthos de modo más inicial que las lecciones sobre ética de Aristóteles. Vuelvo a decirlo: quiero que los filósofos del siglo XXI actúen como si fueran animales del  parque humano que hubieran conseguido escapar de sus jaulas. Y que les veamos actuar así en la televisión, en la radio, en la red, en la música, en el teatro. Porque el asunto del pensar no se alcanza poniendo en circulación un montón de chácharas sobre la verdad del ser y la historia del ser. Lo único que importa es que la verdad del ser llegue al lenguaje y que el pensar alcance dicho lenguaje.

 

Estoy de acuerdo con Sloterdijk cuando afirma que Nietzsche acota un gigantesco territorio en el cual habrá de llevarse a cabo la determinación del hombre del futuro. No puede ser casualidad que su obra tenga un aura dramática, profundamente teatral. Tomo pues prestadas de Nietzsche las características del filósofo que actúa. Quiero para él una fortaleza que se exprese: en el aumento y exultación de los impulsos de vida; en la apasionada frialdad para rechazar lo que el rebaño acata; en la capacidad para tolerar las mayores dosis de verdad y la soledad que ésta comporta y exige; en la fidelidad al sentido de la tierra; en el alejamiento del ídolo del Estado; en la aceptación del olvido y la impersonalidad de la fiesta; en decir sí a la diversidad, sí al contraste, sí a la mezcla de sinrazón y lucidez que llamamos sabiduría; sí al claroscuro Dionisos.

 

Sólo puede entenderse el humanismo antiguo si también se lo comprende como la toma de partido en un conflicto de medios, es decir, como la resistencia del libro frente al anfiteatro. Yo planteo como reto la resistencia del teatro frente al reality show.
 

Mi retrato del filósofo de hoy parece, es, un arquetipo literario. Pues que el Verbo se haga carne.



 

viernes, 15 de marzo de 2013

¡YA ESTÁ BIEN!





La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha dado a conocer  un “informe” que somete al escarnio público a toda la profesión docente, con el objetivo de cambiar los criterios de ordenación de las listas de interinos y así justificar nuevos recortes en derechos laborales y profesionales de los docentes.

Es injustificable que una administración educativa se atreva a abrir una polémica que desacredita al conjunto del profesorado únicamente para lanzar una cortina de humo sobre su verdadera pretensión: continuar con la escalada de recortes en Educación y en los servicios públicos esenciales. La redacción de este informe y el modo de publicarlo – en la prensa-  desacreditan a la totalidad del profesorado. Me parece que constituye un agravio sin precedentes, más injustificado aún cuando los españoles han demostrado su confianza en el profesorado en la última encuesta del CIS.Una vez más, los políticos diluyen en una polémica lo que deberían abordar con el mayor rigor y seriedad: la mejora de la educación en España, que es una verdadera prioridad y un asunto de Estado y no de partidos. 

Desde hace unos años asistimos con doloroso estupor al proceso de acoso y derribo del profesorado de la enseñanza pública: cuando hubo que justificar recortes en el gasto público se nos llamó privilegiados, como al resto de los funcionarios; cuando quisieron despedir a un número sustancial de profesores interinos, se aumentó el horario lectivo y se nos llamó vagos; ahora, cuando quieren ahorrarse el devengo de retribuciones de los interinos con más años de experiencia, se nos presenta como incompetentes. El impacto mediático de este “informe” y el efecto demoledor que ejerce sobre el prestigio de todos los docentes - incluidos los de la red privada y concertada, y los de las Facultades de Formación del Profesorado- trasladan a la sociedad mensajes corrosivos y siembran inquietud en las familias. La sociedad debe saber que sus hijos están en buenas manos, que los profesionales de la educación son competentes y dignos de confianza, y que el fin último de esta campaña es precarizar el empleo público docente en beneficio de otros intereses.

Llevamos mucho tiempo reivindicando una verdadera reforma educativa, pero estos parches y medidas aisladas, sin ninguna visión de Estado, nos alejan cada vez más de ese objetivo. Nos encontramos inmersos en un nuevo proceso de reforma, es decir en una nueva oportunidad de mejorar la educación, pero en vez de un cambio profundo del modelo y estructura, nos encontramos con modificaciones de desigual calado sobre la legislación actual; en vez de medidas de calidad, seguimos estableciendo caminos sin retorno. En vez de vertebrar la educación en todo el Estado,  aumentan las desigualdades entre los territorios de manera que el sistema educativo español está alcanzando las mayores cotas de desvertebración y disgregación de su historia. Y en vez de establecer una verdadera política del profesorado, los poderes públicos someten a los docentes a un descrédito vergonzoso e irresponsable. Las únicas medidas claras y diáfanas de la LOMCE son las que perjudican a la enseñanza pública. Quienes tienen la responsabilidad política de mejorar la calidad de la educación deben asumir de una vez, con seriedad y con competencia, ese reto.  Necesitamos planteamientos rigurosos; verdadera política educativa y no titulares sensacionalistas.


Por supuesto que es imprescindible revisar el diseño de la formación inicial del profesorado, que debe responder a las necesidades didácticas, pedagógicas y de práctica docente. Y por supuesto, una vez definida la formación inicial, debe establecerse un sistema de acceso a la función docente que no puede plantearse de modo aislado ni con improvisaciones, ni puede ser diferente en cada comunidad autónoma sino que debe ser un asunto de Estado e incardinarse en un marco específico: el Estatuto. El acceso debe corresponder a los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, contemplar los requerimientos y particularidades de la profesión, equilibrar el valor de la experiencia y establecer una carrera profesional bien diseñada desde el acceso hasta la jubilación. Esto es difícil de hacer, evidentemente. Lo fácil es desacreditar, insultar y despreciar al profesorado; lo fácil es lesionar la confianza de las familias en los profesores de sus hijos. Pero los políticos no están elegidos para hacer lo fácil, y si no saben hacer lo difícil deben ceder el paso.


Las familias españolas pueden confiar en la profesionalidad de los docentes. La ven en el día a día de sus hijos. Solo hace falta recordar con cuánto orgullo quienes ahora nos insultan han presumido de los excelentes resultados de la Comunidad de Madrid en los informes internacionales. En esos resultados, la política no tiene ningún mérito. Son los docentes quienes los consiguen de sus alumnos.


Las propuestas parciales en la política educativa son inconsistentes. Las reformas en el sistema educativo y en la formación y selección de los docentes  deben abordarse desde una perspectiva global y no parcial, con vocación de convertirse en respuestas definitivas. No debe demorarse ni un momento más el proceso negociador de un Estatuto Docente. Ninguna mejora de la educación podrá hacerse de espaldas a la situación del profesorado. Ninguna mejora de la educación será fruto de desacreditar e insultar a la profesión docente.

¡Ya está bien!

La campaña de desprestigio






Comparto de principio a fin esta nota de prensa que ha enviado ANPE Madrid y por eso quiero compartirla con vosotros.


Prueba de conocimientos básicos en oposiciones al Cuerpo de Maestros 2011
ANPE-Madrid denuncia una campaña sistemática de desprestigio del profesorado de la enseñanza pública

ANPE-Madrid manifiesta su indignación ante la actitud de la Consejería de Educación, Juventud y Empleo, que ha dado a conocer, a través de los medios de comunicación, un _informe_ con presuntos datos sobre las oposiciones al Cuerpo de Maestros 2011, más de un año después de celebradas las oposiciones, que somete al escarnio público a los aspirantes y, de paso, a toda la profesión docente, con la sola finalidad de justificar la modificación de la regulación de las listas de interinos, consistente en excluir a los docentes interinos con experiencia y formación.

Con los nuevos criterios, las listas de interinos quedarán reducidas a la mínima expresión y serán insuficientes para cubrir las necesidades del sistema.

La pretendida contratación de los mejores profesores, que según la Consejería son exclusivamente quienes aprueban la oposición, no se corresponde con la intención de excluir de las listas de interinos a aquellos docentes de experiencia acreditada, un aspecto muy valorado en otras profesiones, y cuyo desempeño ha sido totalmente satisfactorio, pero que la Consejería considera un demérito. El actual sistema de composición de las listas de interinos es un modelo en otras comunidades autónomas, pues conjuga de forma equilibrada nota de oposición, experiencia docente y formación.

Se trata de un nuevo recorte _encubierto_ en la educación madrileña, pues los profesores con mayor antigüedad devengan derechos económicos y laborales que la Consejería de Educación, Juventud y Deporte no quiere asumir, pues la mayor parte de los profesores interinos serán nombrados discrecionalmente por la Administración educativa, sin ningún control por parte de las organizaciones sindicales y con criterios desconocidos.
La difusión del informe supone una carga de profundidad a la preparación y capacidad de los aspirantes de la docencia en la Comunidad de Madrid, y pone bajo sospecha, por extensión, a la totalidad del profesorado de la enseñanza pública.

El impacto mediático de la noticia y el efecto demoledor que ejerce sobre el prestigio de los docentes responden a una estrategia meticulosamente diseñada y secuenciada, con el fin de trasladar a la sociedad mensajes corrosivos sobre los profesionales docentes y sembrar inquietud en las familias, respecto a quiénes tienen en sus manos una tarea tan delicada como es la educación de niños y jóvenes. La finalidad última de dicha campaña parece responder a un plan para precarizar el empleo público docente, en beneficio de otros intereses.

La consejera parece olvidar que la Comunidad de Madrid ocupa un lugar de relevancia en los últimos informes educativos internacionales, cuyos resultados sitúan a nuestros escolares por encima de la media de la OCDE, y que, cuando esta información ha salido a la luz, también ha olvidado reconocer públicamente el esforzado, continuo y callado trabajo de los docentes. Algún conocimiento y competencia profesional tendrán los profesores madrileños, cuando los alumnos alcanzan tales resultados.
Olvida asimismo que, para la sociedad, el profesorado, un colectivo que cuenta con un alto porcentaje de docentes interinos, está a la cabeza entre las profesiones más valoradas, según el último avance de resultados del barómetro del CIS correspondiente a febrero, en contraposición a quienes en el mismo barómetro quedan retratados como el tercer problema para los ciudadanos.
La aparición de este informe en los medios de comunicación, con efectos sensacionalistas, es una cortina de humo para distraer a la opinión pública de los verdaderos problemas de este país, muchísimo más graves que la supuesta falta de cualificación de los docentes, asuntos sobre los que no vemos el mismo empeño en la búsqueda de soluciones por parte de quienes nos gobiernan.

En Madrid, llueve sobre mojado. Después de habernos llamado _vagos_ y _privilegiados_ el curso pasado, ahora nos tildan de ignorantes.
No rehuimos el debate sobre la mejora de la formación inicial del profesorado _que además consideramos imprescindible_  y su acceso a la docencia, un asunto que debe ser uniforme en todo el Estado y resuelto en el marco del diálogo y de la negociación y que, una vez establecido, debe ser objeto de adaptación en las comunidades autónomas. Pero la Comunidad de Madrid ha desoído las peticiones de las organizaciones sindicales de esperar a tener un marco regulador estatal.

ANPE-Madrid rechaza la campaña sistemática de desprestigio del profesorado emprendida por la Consejería de Educación, Juventud y Empleo, y exige un desagravio a la profesión docente en su totalidad, ya que esta forma de proceder no solo siembra desconfianza en la sociedad, sino que además retrata a quien la practica, y el profesorado madrileño merece unas autoridades educativas que estén a su altura.
ANPE-Madrid, 13 de marzo de 2013

miércoles, 13 de marzo de 2013

Unas cuantas sombras de la LOMCE. (Parte primera)



Pertenezco a ese grupo de docentes que ha creído siempre en la necesidad de una reforma educativa. Por eso la redacción actual del anteproyecto de la LOMCE es para mí una fuente de profunda preocupación. Y es que una reforma educativa es una intervención de tal calibre en el presente y el futuro de una sociedad que, por obligación, debe tener vocación de perdurabilidad y excelencia.

En el articulado propuesto hasta ahora existen muchas contradicciones y excesivas referencias al presente inmediato que van a convertir el texto en algo anticuado en muy poco tiempo. Esto es así porque se está construyendo una reforma sobre el articulado de la LOE, con lo cual se mantiene la estructura anterior. Es asombroso constatar que el Gobierno, con inusitada fuerza política tanto en el Congreso como en las comunidades autónomas, ha tomado como punto de partida de la reforma el propio articulado de la LOE, es decir, el modelo que tanto ha criticado y que prometió desterrar en su programa electoral. Esta decisión de modificar la LOE hubiera sido coherente como resultado de un pacto con las demás fuerzas políticas, en aras al necesario consenso; sin embargo resulta incomprensible tomarla por iniciativa propia y para colmo convirtiendo la reforma en un agrio debate. La mayoría de los defectos de la LOMCE, provienen de este punto de partida.

Con esta decisión vamos a perder la oportunidad de establecer un marco de mínimos, global y estable, elaborado a partir de un pacto entre las fuerzas políticas y sociales, tal como tienen los países punteros en educación. Este marco global podría contener las líneas básicas de actuación: modelo pedagógico, estructura de la ordenación académica, pautas básicas de la evaluación y del acompañamiento del alumnado, garantías de aprendizaje y modos de titulación, objetivos mínimos, bases del funcionamiento de los centros y compromiso de financiación. De este marco – la ley orgánica- derivarían todos aquellos aspectos susceptibles de constante actualización: los contenidos curriculares mínimos y máximos, el número de días lectivos, la descripción de materias y modalidades, el establecimiento de evaluaciones… La política del profesorado estaría contemplada en un marco propio que abarcara todo el espectro de la docencia, desde la formación, el acceso, la carrera profesional, hasta la jubilación, contemplando además un código deontológico que permitiera la autorregulación profesional. Esta manera de proceder podría garantizar la estabilidad del sistema educativo que tanto necesitamos, y hacerla compatible con la imprescindible actualización.

Pero ciñéndome al documento, encuentro en el anteproyecto de la LOMCE muchas sombras. La primera se refiere a la vertebración del sistema educativo. Comienza por la distribución de competencias para la concreción del currículo. El anteproyecto distribuye funciones de manera poco definida a tres instancias diferentes (Administración general del Estado, administraciones autonómicas y centros educativos), lo cual planteará problemas en la organización de los propios centros y de cara a la movilidad del alumnado y del profesorado. Esta medida podría además afectar incluso a la programación general de la enseñanza y producir asimetrías y desigualdades entre las comunidades autónomas y los propios centros.

La cohesión del sistema educativo constituye una responsabilidad obligatoria del Ministerio de Educación. Sin embargo, en el anteproyecto esa responsabilidad va a recaer principalmente en las pruebas de evaluación. Es una decisión arriesgada y, si no estuviéramos hablando de algo tan grave, me atrevería a decir que un poco ingenua. Con esta vertebración a posteriori, las pruebas de evaluación pueden terminar equiparándose a cualquier otro examen de los que se preparan en tiempo récord, con el único objetivo de ser aprobados, algo así como el teórico del carnet de conducir. Mientras tanto, el currículo escolar se va a dispersar y multiplicar hasta el infinito en cada comunidad autónoma y en cada centro educativo. A esta dispersión puede contribuir también la distinción entre materias troncales, específicas y de libre configuración autonómica. La suma de esta distribución de competencias y esta apertura del currículo básico puede derivar en la mayor atomización del sistema educativo español en toda su historia. La mera existencia de esta posibilidad es ya un error grave.

Por otro lado, la definición de las materias puede convertir a la  Música, la Educación Plástica, la Tecnología, y Cultura clásica en optativas durante todo el proceso de escolarización de un alumno por lo cual cabe la posibilidad de que algunos no las reciban nunca. ¿Podemos permitirnos ese desprecio?

(Continuará)