BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



sábado, 22 de septiembre de 2018

Modelos







Os propongo un juego: vamos a imaginar que no existe el deporte de competición. Para los efectos prácticos, podemos permitir el fútbol. Solo vamos a imaginarnos que nunca hemos conocido a Rafa Nadal, a Mireia Belmonte, a Carolina Marín, a Enhamed, el nadador paralímpico… ¿Los habéis borrado de la memoria? Perfecto. En la segunda parte del juego, os propongo buscar diez modelos de conducta positivos para nuestros hijos y alumnos. La condición es que sean muy famosos y mediáticos, personas moralmente ejemplares que todo el mundo conozca. Sin Rafa y Carolina es más difícil, ¿verdad? Bueno, rebajemos las condiciones: que no sean diez sino cinco, o dos.

En el marasmo de la política, de los tiras y aflojas, de los retos y los desplantes, de las conductas que coquetean con lo inmoral, nos convendría buscar un pequeño remanso para escoger los modelos que presentamos a la gente joven porque ellos nos están mirando.

En la educación de un niño inciden tres influencias fundamentales: la primera, por supuesto, es la familia, que pone los cimientos de la ética individual; la segunda, la escuela, donde se inicia la convivencia social; pero la tercera es la sociedad misma, con los modelos que propone sobre lo que es admirable, lo que tiene éxito, lo que conviene emular. Y esta dimensión educadora incide directamente en la formación moral de los niños y niñas, es decir en el mañana.

El juego termina con siete palabras sencillas: si no hay ética, no hay futuro.


martes, 4 de septiembre de 2018

Nuevo curso







En los próximos días, más de ocho millones de estudiantes comenzarán un nuevo curso escolar. Entre ellos, con su mochila y sus cuadernos, se encuentra la presidenta del gobierno que gestionará nuestra vejez. También nuestros futuros médicos, pilotos de avión, fontaneros, periodistas y artistas. ¿Cómo queremos que sean? ¿Qué conocimientos, qué valores, qué compromiso con su país deseamos transmitirles? 

A esos niños y niñas los está preparando para el futuro un sistema educativo atomizado, con unos gobernantes separados y hasta enfrentados a la realidad de unas escuelas que ya van tomando decisiones por su cuenta. La política educativa en España lleva décadas tan condicionada que, sencillamente, ha perdido el contacto con la realidad de las aulas. ¿Recuerdan la Yenka? “Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, atrás, un, dos, tres…” Siete leyes de educación desde el inicio de la democracia, cuatro reformas educativas, una incapacidad absoluta de acuerdo y de pacto... 

La educación es la decisión del presente que más incide en el futuro. Me pregunto si los políticos españoles serán capaces alguna vez de comprender que hoy entran en el aula los españoles de mañana, una presidenta del gobierno. 

martes, 26 de junio de 2018

"FLIPPED OPOSICIONES"







En estos días se celebran las oposiciones de Secundaria en la mayoría de las comunidades autónomas. Se ha anunciado a bombo y platillo el alarde de plazas ofertadas, que si bien es fotogénico como número global, no es para tanto cuando se desciende a los pormenores de las distintas especialidades, sobre todo en la Formación Profesional. Hay ramas de FP de las que no se ha convocado oferta en una década y se descuelgan ahora con 6 plazas para la Comunidad de Madrid.

Los opositores que concurren a la OEP de Secundaria y FP son titulados superiores que cuentan, en muchos casos, con una clara vocación docente; pero también se presentan personas con saber teórico o técnico que no poseen, sin embargo, habilidades pedagógicas y ven esta selección como una oportunidad laboral.

Para que la oferta de empleo público sea una verdadera selección de profesionales con actitud y aptitud para la enseñanza, deberíamos plantearlas de manera inversa, al modo de las novedosas “flipped classrooms”. Deberíamos invertir el orden de las pruebas, poner en primer lugar la presentación práctica de la programación y el desarrollo de una clase y luego, a quienes hubieran pasado con nota esa demostración de su capacidad de comunicación, de organización, de empatía y de saber estar, les cuestionaríamos la profundidad del conocimiento teórico. Serían las mismas pruebas, sí, pero en orden inverso, de tal manera que la aptitud pedagógica fuese la criba real, la eliminatoria.

No me parece tan descabellado. ¿Alguien se atreve a pensarlo?

martes, 12 de junio de 2018

SOLO PARA SUPERHÉROES






El informe «Effective Teacher Policies: Insights from PISA» recién presentado evalúa la situación del profesorado y su papel en las escuelas que escolarizan alumnos en riesgo de exclusión social. Y llega a una conclusión que todos conocíamos de antemano: los profesores que trabajan en los entornos más desfavorecidos deben ser iconos de la excelencia.

Cuando hablamos de “excelencia del profesor” en los entornos desfavorecidos queremos decir que deben ser personas con vocación y aptitud, resilientes - es decir capaces de soportar mil inclemencias en pie y con una sonrisa-, que no se agoten al trabajar en solitario, con escasísimos apoyos, con los PTSC y orientadores compartidos con otros centros, con el mismo sueldo que todos los demás, sin reconocimiento alguno de su mérito profesional; personas en constante mejora de su formación, comprensivas, comprometidas socialmente; que acepten una atribución inmensa: la responsabilidad en solitario ante el futuro empleo de sus alumnos, sus ingresos, su salud, su fuga del umbral de la pobreza, su rol en la sociedad… 

Hace ya unas cuantas décadas, los profesores aceptamos todas las responsabilidades que no se supieron adjudicar, desde poner en práctica los fundamentos de la democracia hasta cuidar la salud bucodental. Hoy sufrimos la falta de valoración social pero agachamos la cabeza. El hecho es que nuestra mayor fuente de desmotivación como docentes es el desequilibrio entre las expectativas de omnipotencia, nuestros esfuerzos- dispersos en la amplitud de objetivos-  y los logros del alumnado.

Ha llegado el momento de decir que la educación escolar en los entornos desfavorecidos no es omnipotente. Hay una función para ella, otra para la familia, otra para la política educativa y muchas para la sociedad (medios de comunicación, modelos de comportamiento, gestores de los horarios laborales, cuidado de los colectivos en riesgo, facilidad de acceso a la cultura y el arte, inversión en mejoras sociales…)

Así que, a la vez que buscamos profesores excelentes para los centros educativos más complejos, debemos establecer con seriedad qué es una escuela, qué son los profesores, cuál es su función y qué se espera realmente de ellos. Porque el profesor excelente, que desea llevar a cabo su tarea en la avanzadilla de las dificultades sociales, necesita que en su entorno se desarrollen seriamente políticas de igualdad, de protección social, de empleo digno. Necesita una llamada de atención a los medios de masas, una puesta en valor de la cultura, que facilite el acceso de todos. Necesita que en los grandes titulares veamos por fin a personas que puedan servirnos a todos de modelo ético.

Por supuesto, ya hay algún periódico que ha aprovechado el tumulto de PISA para destacar: “En las escuelas más difíciles no es cuestión de número de profesores sino de que sean geniales.” ¿Quién aceptará tal reto?

martes, 8 de mayo de 2018

PRELUDIO PARA UN PACTO





Acabo de enviar este artículo para un número de Cuadernos de Pedagogía dedicado al Pacto por la Educación que, lógicamente, no he leído aún. Me interesa mucho conocer la opinión de quienes participarán en él, y sus propuestas para conseguir ese pacto soñado. Mi artículo, sin embargo, quiere esbozar un preludio.

En sus primeras notas van a resonar los límites de la educación escolar.

El presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, en el Informe sobre el desarrollo mundial 2018, afirma: La educación fomenta el empleo, incrementa los ingresos, mejora la salud y reduce la pobreza. A nivel social, estimula la innovación, fortalece las instituciones y promueve la cohesión social. Pero estos beneficios dependen del aprendizaje, y la escola­rización sin aprendizaje es una oportunidad desaprovechada. Más aún, es una gran injusticia: los niños con los que la sociedad está más en deuda son aquellos que más necesitan de una buena educación para prosperar en la vida”.

En muchas escuelas se escolarizan y aprenden alumnos que pertenecen a este último grupo. Sobre sus profesores, en solitario, hace recaer el Banco Mundial una atribución inmensa: su futuro empleo, sus ingresos, su salud, su fuga del umbral de la pobreza, su rol en la sociedad… Antes de anonadarnos por completo, podemos recordar a León Tolstói en un párrafo de ese monumento humano que es Ana Karenina: “La mejora de las condiciones sociales es previa a la mejora que proporciona la educación.”  Y comprendemos que es Tolstói quien acierta.

Hace ya unas cuantas décadas, la escuela aceptó todas las responsabilidades que no se supieron adjudicar, desde poner en práctica los fundamentos de la democracia hasta cuidar la salud bucodental. También guardó silencio ante el tópico de la educación escolar como panacea universal de los desajustes personales y disrupciones sociales. Por supuesto los profesores siempre supimos que no podríamos cumplir con tan altas expectativas pero, aquejados de pérdida de identidad, dimos la razón a quienes ponían todo sobre nuestros hombros, a sabiendas de que íbamos a defraudarlos. De ahí que hoy la mayor fuente de desmotivación para los docentes sea el desequilibrio entre sus esfuerzos- dispersos en la amplitud de objetivos-  y los logros del alumno. Hemos levantado un universo sobre una premisa falsa pero ha llegado el momento de decir la verdad: la educación escolar no es omnipotente. Hay una función para ella, otra para la familia, otra para la política educativa y muchas para la sociedad (medios de comunicación, modelos de comportamiento, gestores de los horarios laborales, cuidado de los colectivos en riesgo, facilidad de acceso a la cultura y el arte, inversión en mejoras sociales…)

Así que la primera parte del preludio para un pacto concluye con este ruego: antes de establecer medidas concretas de mejora de la educación, por favor definamos con seriedad qué es una escuela, qué son los profesores, cuál es su función y qué esperamos realmente de ellos.

En la segunda parte del preludio, debemos hablar de las familias, tantas veces desorientadas y agotadas. Nadie pondrá en duda que la implicación de los padres en la educación de sus hijos necesita tiempo. Educar es convivir. Por tanto, debemos establecer un diseño más racional de los horarios laborales. El éxito del sistema educativo precisa del apoyo de la familia, de su participación en la escuela, de su disponibilidad de tiempo para atender los requerimientos de los profesores y de los propios hijos. El verdadero reto de la conciliación familiar y laboral es que permita a los padres ejercer con verdadero protagonismo su derecho y su deber de educar, y que permita a la escuela cumplir con su papel específico y propio: el lugar del conocimiento y el aprendizaje.  Así pues, el preludio de un pacto tendría que conseguir la racionalización de los horarios. Todas las medidas destinadas a lograr este objetivo contribuirán, sin duda alguna, a mejorar la educación.

El tercer momento introducirá un nuevo tema: la política educativa. En nuestro país, su mayor lastre es el cortoplacismo. Cada norma, cada ley se circunscribe al periodo de gobierno del partido de turno. La prioridad parece ser la aplicación de la ideología entendida como una marca de clan, a la que se opone el clan de enfrente cuando le llega su oportunidad. De ahí el desprecio a los dictámenes de los órganos consultivos y de representación. Por ejemplo en el proceso de elaboración de la LOMCE – que es el gran paradigma de los errores políticos en educación-  el Consejo de Estado, el Consejo Escolar y organizaciones del profesorado aportaron propuestas valiosas que contaban con amplio consenso. Fueron ignoradas y, sin embargo, habrían mejorado el articulado de la ley y aumentado su apoyo social.

Creer que las ideologías deben dictar las decisiones en educación es un residuo del siglo XX. En un país democrático occidental, pleno de tecnología e inserto en un mundo globalizado, la expresión política se basa fundamentalmente en el respeto al Derecho y en los avances en el concepto de ciudadanía. En este sentido, y salvo matices culturales, los españoles no se distinguen de los finlandeses. Aquí como allí, la gente necesita manejarse en la vida, situarse ante el mundo con suficientes conocimientos, respetar los derechos de todos, cumplir con los deberes, conseguir un trabajo digno y ser consciente del tesoro que es la democracia. Así que antes de sentarse a hablar de educación, los políticos deberán asegurar a los ciudadanos su voluntad de intervenir en la mejora del futuro y no solo en el mantenimiento del statu quo inmediato.

Por supuesto, y como coda, no habrá pacto de educación sin el desarrollo previo de políticas de igualdad, de protección social, de empleo digno. Sin una llamada de atención a los medios de masas. Sin una puesta en valor de la cultura, que facilite el acceso de todos. Sin que en los grandes titulares veamos por fin a personas que puedan servirnos a todos de modelo ético.

La mejora de las condiciones sociales es previa a la mejora que proporciona la educación.”  Sí, Tolstói acierta.

sábado, 28 de abril de 2018

LITA CABELLUT, ESPAÑOLA Y GITANA, LA PINTORA MÁS COTIZADA DEL MUNDO.




Una niña gitana nació en Sariñena, Huesca, en 1961 y se crió sin familia en el barrio del Raval, en Barcelona. Con el tiempo se convirtió en la pintora española más cotizada del mundo. Parece un cuento de hadas pero es la historia de Lita Cabellut. Publico hoy el audio del programa dedicado a ella.

Continuamos presentando brevemente a la doctora Manuela Camino, jefa de la Unidad de Trasplantes Pediátricos del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, que ha realizado con gran éxito una operación pionera en España y en Europa: el trasplante a una bebé de cinco meses del corazón de un donante con un grupo sanguíneo incompatible con el de ella. El trasplante se llevó a cabo con una técnica de lavado de anticuerpos en la sangre, y fue un gran éxito.

 Terminamos con El Libro de tu año. Esta vez, nada menos que Primera Memoria, de mi adorada Ana María Matute, publicado en 1949.

GABRIELLA MORREALE, IMPULSORA DE LA ENDOCRINOLOGÍA MODERNA.





En esta quinta entrega de Cinco Mujeres vamos a conocer a la gran bioquímica ítalo española Gabriela Morreale, recientemente fallecida. A ella se deben la extensión universal de la prueba del talón en recién nacidos, que ha salvado miles de vidas, y la extensión del consumo de sal yodada para prevenir problemas endocrinológicos. Una gran mujer cuya pérdida hubiera merecido titulares en todos los medios de comunicación.

El programa continúa con el recuerdo de la escritora inglesa Mary Shelley en este 2018 en que se cumplen 200 años de la publicación de su novela Frankenstein.

Y en 1967, abrazamos a la gran Agatha Christie. En este año publicó “Los primeros casos de Hércules Poirot”.