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Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



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lunes, 2 de septiembre de 2013

JOVENES Y SOBRADAMENTE PREPARADOS



Androula Vassiliou, comisaria europea de Educación, realiza un diagnóstico sobre algunos de los problemas actuales de la educación en una estupenda entrevista para el Boletín del Colegio de Doctores y Licenciados, en la que denuncia la “falta de visión” de algunos gobiernos europeos con respecto a las políticas del profesorado. 

Quisiera detenerme especialmente en un punto concreto de su reflexión.

Vassiliou afirma: “Los Estados miembros de la UE pronto tendrán que contratar profesores en todas las materias para colmar el vacío que ha dejado y dejará la oleada de jubilaciones de profesores (…) Es importante hacer atractiva la carrera docente para poder contratar a los mejores candidatos y estimular a las personas a escoger la profesión, una práctica que no siempre cumplen los Estados. Además será cada vez más necesario persuadir a los docentes experimentados de que permanezcan en la profesión en vez de jubilarse, y esos docentes puede que necesiten apoyos suplementarios.”

Vamos a acercarnos un poco más a algunas palabras de la comisaria europea:

Contratar profesores en todas las materias.

En el Estado miembro de la UE que mejor conozco, se han perdido en los últimos años más de cincuenta mil puestos de trabajo docente y se han dejado de ofertar más de veintidós mil plazas de funcionarios en las oposiciones. Son cifras que lesionan la estabilidad de las plantillas, la renovación de los efectivos y las medidas de calidad que el propio Gobierno propone en la LOMCE.  Idiomas, TIC, atención individualizada…, no son más que palabras si no hay suficientes profesores.  

Un estudio realizado por ANPE durante el curso pasado estimó en 22637 las plazas del cuerpo de Maestros que hubieran debido ofertarse en las oposiciones 2013 en las comunidades autónomas. El estudio no consideraba las de los cuerpos de Secundaria, cuya oferta de empleo se convocará en 2014. Tampoco estaban incluidas las vacantes de las jubilaciones, por lo que la estimación era a la baja.

El funcionario no es más caro que el interino pero sí más estable. Parece demostrado ya que la disminución de oferta de empleo escondía el despido de profesores. Los interinos son hoy un colectivo más vulnerable que nunca, amenazado por la supresión de sus puestos de trabajo y por la privatización.  

Cuando se tiene constancia de un aumento muy notable de alumnado en la enseñanza pública, no debe agravarse la falta de visión política. Los agentes del sistema educativo-  profesores y alumnos- no pueden ser invisibles para quienes administran lo público. El Ministerio debe permitir la superación de la tasa de reposición en las comunidades autónomas. Hay que recuperar profesorado. Esta situación dramática debe terminar.


Hacer atractiva la carrera docente para poder contratar a los mejores candidatos y estimular a las personas a escoger la profesión.


Para construir la casa desde los cimientos, el primer elemento de la reforma educativa  hubiera debido ser la política del profesorado. Empezando por el principio.
A día de hoy sigue siendo necesario repensar la formación inicial de los docentes. Está poco ajustado a la realidad de las aulas y a las necesidades de innovación. Por supuesto la titulación de Grado en el Magisterio es un avance, pero pierde valor si solo sirve para repetir las mismas cosas que se hacían antes. Por su parte el máster de Secundaria parece una oportunidad perdida. El diseño de estos estudios está resultando improvisado, poco innovador, sujeto en exceso a la autonomía universitaria de manera que existen desigualdades enormes entre las facultades de Educación. Es un hecho que el máster actual no parece responder a las necesidades didácticas, pedagógicas y de práctica docente de los futuros profesores.

En estos momentos, una comunidad autónoma anuncia cambios en el diseño de la formación inicial. Espero que no se limiten a aumentar los contenidos teóricos. No se trata solo de que el futuro maestro aumente sus conocimientos sobre las materias, puesto que estos conocimientos deben suponerse – o comprobarse previamente-  en los aspirantes a la docencia. La idea debe ser que profundice en la didáctica de todas las materias y por tanto domine la manera más efectiva y motivadora de enseñarlas. En este sentido un  estudiante de Magisterio nos podría decir: “Ya conozco la tabla de multiplicar. Enséñame a enseñarla empleando medios nuevos, con las tecnologías de última generación, en inglés… Conviérteme en un experto en enseñanza de la lectoescritura. Aumenta mi periodo de prácticas para que pueda poner a prueba mi vocación. ”

Si sirve mi experiencia personal, cuando yo terminé la carrera de Magisterio, hace ya más de treinta años, dominaba todos los pormenores de la Revolución francesa por el enorme peso de la asignatura de Historia en el currículo de mi especialidad. El primer día de clase me di cuenta con espanto de que no sabía enseñar a leer. Tuve que matricularme aquella misma tarde en un curso de formación. No parece que hayamos cambiado mucho. Si lo hemos hecho, no retrocedamos.

Una vez definida la formación inicial, debería establecerse un nuevo sistema de acceso a la función docente. El actual está demasiado condicionado por la transitoriedad, anticuado. Es preciso que quede insertado en una norma básica de carácter estatal, que contemple un periodo amplio de práctica docente previa a la condición funcionarial y que no se vea interferido por la baja tasa de reposición de efectivos, es decir que no se convierta en un freno para el acceso de los más motivados por la tarea educativa. Este freno virtual se ha apreciado ya con la bajada del número de candidatos en las oposiciones. Cunde el desánimo sobre la profesión docente. Entre los despidos de quienes tienen experiencia y las puertas cerradas para los que necesitan una primera oportunidad estamos perdiendo grandes vocaciones en una labor que las necesita imperiosamente.

Por su parte, la carrera profesional sigue ausente. El Estatuto Docente avanza lento pero inseguro. Es imprescindible una norma marco que, desde las particularidades de la docencia, establezca una carrera profesional bien diseñada y con alicientes, que subraye la formación permanente, valore las iniciativas, esté bien retribuida y mejore el reconocimiento social.


Persuadir a los docentes experimentados de que permanezcan en la profesión en vez de jubilarse, y esos docentes puede que necesiten apoyos suplementarios.


Esta frase de Vassiliou se explica por sí sola. Pero, ¿cómo hacerlo en España sin carrera profesional, sin un modelo de autoridad definida, sin reconocimiento social, con algunos gobernantes tachando a los docentes de vagos e ignorantes? ¿Cómo explicarle a una profesora veterana que el retraso en la edad de jubilación no es un drama cuando ve desaparecer los programas de apoyo, las retribuciones y los derechos laborales?

Jóvenes en edad o en espíritu, sobradamente preparados, motivados y resilientes. Así son los docentes de un sistema educativo de éxito. Ninguna mejora podrá hacerse de espaldas a la situación del profesorado. 

jueves, 26 de enero de 2012

Oposiciones


El resultado de la Conferencia Sectorial de Educación muestra por segundo año consecutivo y a pesar del vuelco político, un espectro dividido de comunidades autónomas que van a convocar oferta de empleo de manera irregular, sin aunar criterios y creando serios agravios comparativos entre los aspirantes.

Sin embargo, es imprescindible que en educación consigamos
- Aumentar la dotación de recursos humanos como factor esencial de calidad para lograr la mejora del rendimiento escolar.
- Transformar el empleo precario en empleo fijo para asegurar la estabilidad de las plantillas.
- Ajustar las plantillas a las necesidades de especialización de los Cuerpos docentes.

Las limitaciones que establece la Ley de Presupuestos del Estado referidas a la tasa de reposición de efectivos no tienen en cuenta que la educación es un servicio esencial, y que las jubilaciones ordinarias y las anticipadas que han finalizado este año requieren cubrir un mayor número de plazas que en los años precedentes.
 Los propios políticos reconocen que no se trata de ahorrar porque los sueldos se pagan a interinos y funcionarios. Entonces, ¿cuál puede ser el motivo para mantener la precariedad?

Es sencillo. Si no se convocan plazas de empleo público docente puede desaparecer el empleo de un gran número de profesores interinos con los ajustes presupuestarios que se están llevando a cabo en la mayoría de las comunidades autónomas. Este efecto hemos podido presenciarlo ya de manera dramática durante el último curso. El profesorado interino está en grave riesgo de perder el puesto de trabajo si se siguen produciendo recortes en Educación. El único motivo para mantener la precariedad es, seguramente, facilitar el despido.

 Además, la falta de oposiciones garantiza la desmotivación del colectivo - ni siquiera entrarán nuevos profesores interinos - la continuidad de la precariedad laboral y la falta de futuro para miles de titulados universitarios. Además, dificultará avances en la calidad del sistema educativo, entre otros los anunciados por el Gobierno en relación a la regulación de un nuevo sistema de acceso a la función docente.

Las administraciones educativas deben ofertar el mayor número de plazas posible e informar de sus previsiones cuanto antes, ya que es inconcebible que los futuros opositores, en fase activa y decisiva de preparación, no conozcan aún la oferta de empleo público de su comunidad autónoma. Además, la oferta debe publicarse en todas las comunidades para garantizar la igualdad de oportunidades y evitar los desequilibrios que surgirán si unos territorios convocan oposiciones y otros no.

Y el Ministerio de Educación debe coordinar el proceso en todo el Estado, unificar criterios de interpretación legislativa y fomentar la oferta de empleo público entre todas las administraciones educativas. Es lo que le corresponde.