Estamos a
punto de terminar el trimestre más amargo para la enseñanza pública en la
Comunidad de Madrid. Aquel en que nos dimos cuenta de que la enseñanza pública
no cuenta con el apoyo de su patrono, el
gobierno madrileño, ni siquiera de palabra.
A la vuelta
de la esquina, con el turrón, se nos van a anunciar nuevos y brutales recortes
en el número de profesores y en las retribuciones, que serán dramáticos en Madrid, Baleares,
Galicia, Castilla- La Mancha y Valencia. Tal vez las retribuciones generales de
los funcionarios resistan la primera oleada de ajustes pero nadie nos va a librar de la segunda, que
predicen para finales del invierno. Vamos
a volver a la “casilla de salida” en cuanto a los avances en condiciones
laborales que hemos conseguido por medio de la representación sindical en los
últimos años: permisos, sustituciones, licencias, complementos… Y a las
familias se les venderán hasta la saciedad los beneficios de la enseñanza
privada.
¿Y los sindicatos? Tendremos
que conseguir marcar unas líneas rojas que no se puedan traspasar. La palabra
básica es PRIORIDADES. Para mí, las mínimas son:
1. No vamos a consentir recortes en
educación ANTES que en otras partidas
que son suntuarias.
2. Tenemos que lograr que se establezcan
las plantillas óptimas de los centros, de manera individualizada. Y blindarlas
centro a centro.
3. Debe mantenerse la oferta de empleo.
4. Deben mantenerse los programas educativos
que persiguen la igualdad de oportunidades y la lucha contra el fracaso
escolar.
Me gustaría
contar con vuestras propuestas para marcar nuevas líneas rojas. Las espero y os
doy las gracias de antemano.
No soy pesimista. A pesar de todo, la enseñanza pública SEGUIRÁ
EXISTIENDO. Y tendrá la misma importancia social que siempre. No nos puede
caber duda porque tenemos que seguir trabajando con ganas y por el futuro. Me
preocupa mucho la desmotivación que empieza a cundir en los centros. Los enemigos
de la enseñanza pública cuentan con ella. Ahora que vamos hacia mayor competencia
entre los centros educativos, la desmotivación y la apatía podrían derrotarnos
desde dentro.
Habrá futuro y allí estaremos los profesores y las profesoras de la
enseñanza pública. Con el cinturón
apretado, como siempre; luchando, como siempre; convencidos y llenos de
vocación, como siempre. ¿O es que alguna vez este trabajo nuestro ha sido fácil?
Que no nos
amargue el turrón amargo porque tendremos que trabajar mucho, centro a
centro, por la supervivencia de la enseñanza pública.
Yo añadiría otra "línea roja" (entre otras muchas): desbloquear de una vez por todas la falta de diálogo; que se cuente con los profesionales de la Enseñanza y que no se nos dé la espalda. ¡Ojo!, ese diálogo también debe darse entre los sindicatos y los profesores. Nos sobran estamentos, barreras burocráticas y maquinarias administrativas. ¿No puede ser todo más directo?
ResponderEliminarTienes toda la razón Javier. ¡ Y tu reflexión sobre los sindicatos se me tenía que haber ocurrido a mí! Incorporo esta nueva línea roja a las mías. Muchísimas gracias.
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