BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



miércoles, 11 de septiembre de 2013

No sobran profesores




Según Schleicher, la mejora requiere invertir más, no sólo dinero, sino también expectativas y aspiraciones de todos: profesores, padres y del sistema
(20minutos.es, 15 de febrero de 2011)

¿Cómo se explica que el mismo experto que hoy justifica los recortes hablara de invertir más, y no solo en dinero sino en las aspiraciones de los docentes hace apenas dos años?


El director del Programa Pisa, en el marco de unas declaraciones que imagino bienintencionadas, da alas a los recortes que están castigando al profesorado español empleando datos mal interpretados de las estadísticas. Así desliza la afirmación de que hay demasiados profesores en las aulas españolas. Tal vez convenga recordarle que en nuestro país han perdido su puesto de trabajo cincuenta mil docentes desde el año 2011. Es asombroso que un experto internacional justifique la política de recortes que castiga a la educación española, cuando en años anteriores hemos escuchado a este mismo experto defender la inversión educativa.


En España no sobran profesores, lo que sobran son ataques injustificados y falta de reconocimiento social a la labor educativa. Lo sustancial es que el profesorado esté motivado e incentivado, que se le considere parte del sistema y que intervenga, como profesional experto que es, en el diseño del sistema educativo. Según la OCDE los profesores españoles trabajan más que los europeos y son los únicos que han visto reducir su sueldo en estos últimos años.

Por otra parte, el número de profesores debe considerarse como ratio profesor- aula y no puede mezclarse en un todo. Debemos exigir que las declaraciones sobre el sistema educativo partan de estudios que tengan en cuenta la realidad demográfica de España, la dispersión de la población en numerosas zonas y la heterogeneidad de nuestra sociedad.


Necesitamos un modelo de educación de calidad para todos, que tenga en cuenta la diversidad, atienda a  particularidades de los alumnos y no deje escapar a ningún alumno de la red educativa al tiempo que corrija las cifras de fracaso y abandono escolar. Eso requiere una amplia plantilla de docentes. La propia LOMCE establece medidas de calidad relativas a las TIC, los idiomas y la atención individualizada que no pueden llevarse a efecto sin un número suficiente de profesores en las aulas. Todo ello, unido a la necesidad de convertir la docencia en una profesión dignificada, reconocida y valorada socialmente demanda una potente inversión.


Otro punto de las declaraciones del experto en PISA presenta las retribuciones de los docentes españoles falseando notablemente la realidad. Según el informe OCDE, la retribución media inicial de un maestro de Primaria, computando las "pagas extras" suponía en 2009 un total de 27.400 euros anuales, que equivalen a 35.894 dólares. Sin embargo, para la OCDE este salario inicial ascendía a 40.896 dólares anuales, un 14% más que la realidad. Estos mismos errores de cálculo se repiten en los cuadros de retribuciones del profesorado de enseñanza secundaria y en el cálculo de los salarios máximos.  


La propia OCDE reconoce que aunque el salario de los docentes españoles en sus primeros años de desempeño profesional es similar a la media de la OCDE y la UE,  transcurridos 15 años de trabajo se reducen las diferencias de los salarios medios entre España, OCDE y UE, y se necesitan más años de vida profesional para alcanzar el salario máximo. Además, el crecimiento de los salarios docentes ha sido, evidentemente, muy inferior al de la media de la OCDE por los drásticos recortes. El profesorado ha perdido en España una media del 20% de retribuciones desde el año 2010 en adelante.


Debemos contar con el número amplio de profesores que requiere una enseñanza de calidad y debemos aumentar la inversión en Educación avisando. La comisaria europea Andrea Vassiliou, que será experta también, ha avisado ya de que los recortes en Educación amenazan gravemente el crecimiento y la competitividad.



                                                                                                          

lunes, 2 de septiembre de 2013

JOVENES Y SOBRADAMENTE PREPARADOS



Androula Vassiliou, comisaria europea de Educación, realiza un diagnóstico sobre algunos de los problemas actuales de la educación en una estupenda entrevista para el Boletín del Colegio de Doctores y Licenciados, en la que denuncia la “falta de visión” de algunos gobiernos europeos con respecto a las políticas del profesorado. 

Quisiera detenerme especialmente en un punto concreto de su reflexión.

Vassiliou afirma: “Los Estados miembros de la UE pronto tendrán que contratar profesores en todas las materias para colmar el vacío que ha dejado y dejará la oleada de jubilaciones de profesores (…) Es importante hacer atractiva la carrera docente para poder contratar a los mejores candidatos y estimular a las personas a escoger la profesión, una práctica que no siempre cumplen los Estados. Además será cada vez más necesario persuadir a los docentes experimentados de que permanezcan en la profesión en vez de jubilarse, y esos docentes puede que necesiten apoyos suplementarios.”

Vamos a acercarnos un poco más a algunas palabras de la comisaria europea:

Contratar profesores en todas las materias.

En el Estado miembro de la UE que mejor conozco, se han perdido en los últimos años más de cincuenta mil puestos de trabajo docente y se han dejado de ofertar más de veintidós mil plazas de funcionarios en las oposiciones. Son cifras que lesionan la estabilidad de las plantillas, la renovación de los efectivos y las medidas de calidad que el propio Gobierno propone en la LOMCE.  Idiomas, TIC, atención individualizada…, no son más que palabras si no hay suficientes profesores.  

Un estudio realizado por ANPE durante el curso pasado estimó en 22637 las plazas del cuerpo de Maestros que hubieran debido ofertarse en las oposiciones 2013 en las comunidades autónomas. El estudio no consideraba las de los cuerpos de Secundaria, cuya oferta de empleo se convocará en 2014. Tampoco estaban incluidas las vacantes de las jubilaciones, por lo que la estimación era a la baja.

El funcionario no es más caro que el interino pero sí más estable. Parece demostrado ya que la disminución de oferta de empleo escondía el despido de profesores. Los interinos son hoy un colectivo más vulnerable que nunca, amenazado por la supresión de sus puestos de trabajo y por la privatización.  

Cuando se tiene constancia de un aumento muy notable de alumnado en la enseñanza pública, no debe agravarse la falta de visión política. Los agentes del sistema educativo-  profesores y alumnos- no pueden ser invisibles para quienes administran lo público. El Ministerio debe permitir la superación de la tasa de reposición en las comunidades autónomas. Hay que recuperar profesorado. Esta situación dramática debe terminar.


Hacer atractiva la carrera docente para poder contratar a los mejores candidatos y estimular a las personas a escoger la profesión.


Para construir la casa desde los cimientos, el primer elemento de la reforma educativa  hubiera debido ser la política del profesorado. Empezando por el principio.
A día de hoy sigue siendo necesario repensar la formación inicial de los docentes. Está poco ajustado a la realidad de las aulas y a las necesidades de innovación. Por supuesto la titulación de Grado en el Magisterio es un avance, pero pierde valor si solo sirve para repetir las mismas cosas que se hacían antes. Por su parte el máster de Secundaria parece una oportunidad perdida. El diseño de estos estudios está resultando improvisado, poco innovador, sujeto en exceso a la autonomía universitaria de manera que existen desigualdades enormes entre las facultades de Educación. Es un hecho que el máster actual no parece responder a las necesidades didácticas, pedagógicas y de práctica docente de los futuros profesores.

En estos momentos, una comunidad autónoma anuncia cambios en el diseño de la formación inicial. Espero que no se limiten a aumentar los contenidos teóricos. No se trata solo de que el futuro maestro aumente sus conocimientos sobre las materias, puesto que estos conocimientos deben suponerse – o comprobarse previamente-  en los aspirantes a la docencia. La idea debe ser que profundice en la didáctica de todas las materias y por tanto domine la manera más efectiva y motivadora de enseñarlas. En este sentido un  estudiante de Magisterio nos podría decir: “Ya conozco la tabla de multiplicar. Enséñame a enseñarla empleando medios nuevos, con las tecnologías de última generación, en inglés… Conviérteme en un experto en enseñanza de la lectoescritura. Aumenta mi periodo de prácticas para que pueda poner a prueba mi vocación. ”

Si sirve mi experiencia personal, cuando yo terminé la carrera de Magisterio, hace ya más de treinta años, dominaba todos los pormenores de la Revolución francesa por el enorme peso de la asignatura de Historia en el currículo de mi especialidad. El primer día de clase me di cuenta con espanto de que no sabía enseñar a leer. Tuve que matricularme aquella misma tarde en un curso de formación. No parece que hayamos cambiado mucho. Si lo hemos hecho, no retrocedamos.

Una vez definida la formación inicial, debería establecerse un nuevo sistema de acceso a la función docente. El actual está demasiado condicionado por la transitoriedad, anticuado. Es preciso que quede insertado en una norma básica de carácter estatal, que contemple un periodo amplio de práctica docente previa a la condición funcionarial y que no se vea interferido por la baja tasa de reposición de efectivos, es decir que no se convierta en un freno para el acceso de los más motivados por la tarea educativa. Este freno virtual se ha apreciado ya con la bajada del número de candidatos en las oposiciones. Cunde el desánimo sobre la profesión docente. Entre los despidos de quienes tienen experiencia y las puertas cerradas para los que necesitan una primera oportunidad estamos perdiendo grandes vocaciones en una labor que las necesita imperiosamente.

Por su parte, la carrera profesional sigue ausente. El Estatuto Docente avanza lento pero inseguro. Es imprescindible una norma marco que, desde las particularidades de la docencia, establezca una carrera profesional bien diseñada y con alicientes, que subraye la formación permanente, valore las iniciativas, esté bien retribuida y mejore el reconocimiento social.


Persuadir a los docentes experimentados de que permanezcan en la profesión en vez de jubilarse, y esos docentes puede que necesiten apoyos suplementarios.


Esta frase de Vassiliou se explica por sí sola. Pero, ¿cómo hacerlo en España sin carrera profesional, sin un modelo de autoridad definida, sin reconocimiento social, con algunos gobernantes tachando a los docentes de vagos e ignorantes? ¿Cómo explicarle a una profesora veterana que el retraso en la edad de jubilación no es un drama cuando ve desaparecer los programas de apoyo, las retribuciones y los derechos laborales?

Jóvenes en edad o en espíritu, sobradamente preparados, motivados y resilientes. Así son los docentes de un sistema educativo de éxito. Ninguna mejora podrá hacerse de espaldas a la situación del profesorado. 

jueves, 29 de agosto de 2013

Los gitanos españoles también quieren tener un sueño





Es un honor para mí reproducir esta carta.

Yo también hoy
QUIERO TENER UN SUEÑO



                              

Difícilmente se pueden decir las cosas mejor de cómo las dijo Martín Luther King aquel 28 de agosto de 1963, hace hoy exactamente cincuenta años. Por eso nosotros, los gitanos que nos sentimos vinculados por el ideario de la Unión Romaní, queremos manifestar públicamente que la doctrina marcada por el gran lider en aquel luminoso discurso, es y sigue siendo nuestra principal referencia a la hora de señalar los objetivos y los límites de nuestra lucha. No insistiremos, pues, en reiterar lo que desde hace tantos años también nosotros venimos diciendo y denunciando.

Martin Luther King, que fue Premio de la Paz en 1964, ante la estatua de Abraham Lincoln, y frente a más de 200.000 personas que le escuchaban enfebrecidas, denunció el trato inhumano que los negros recibían por parte de la policía así como la gran injusticia que suponía enfrentarse en los más diversos lugares con el infame letrero “solo para blancos”. Nosotros, como el lider mártir, llevamos diciéndolo también desde hace casi 50 años aunque en escenarios diferentes. Y hoy, como ayer, alargando nuestra mirada a todo el territorio europeo, seguimos afirmando con él que “Ahora es tiempo de subir desde el oscuro y desolado valle de la marginación al soleado sendero de la justicia racial. Ahora es tiempo de alzar a nuestra comunidad desde las arenas movedizas de la injusticia racial a la sólida roca de la fraternidad. Ahora es tiempo de hacer que la justicia sea una realidad para todos los hijos de Dios”.

Los gitanos españoles y gran parte de los gitanos europeos hemos dado pasos importantísimos en la lucha por ser dueños de nuestro destino y administradores de nuestra libertad. Pero aún está casi todo por hacer. Desde la Constitución de 1978 los gitanos gozamos de las garantías que la Carta Magna otorga a todos los españoles y desde que la Unión Europea incorporó en su seno a la inmensa mayoría de los gitanos del continente todos gozamos de la protección que nos brinda el Tratado de Lisboa para la defensa de nuestros derechos ciudadanos.

Sin embargo el reconocimiento de esas garantías no supone su cumplimiento. Bien lo sabemos cuando nos enteramos de las gravísimas agresiones que sufren nuestros hermanos por parte de quienes se consideran guardianes de todas las esencias patrias. Agresiones que por múltiples razones quedan tantas veces sin castigo ni reparación. Hoy, como hace 50 años, nosotros decimos con Luther King que “no estaremos satisfechos hasta que la justicia corra como las aguas y la rectitud como un impetuoso torrente”.

Pero el discurso cuyo aniversario conmemoramos tiene también una parte importantísima de autoimplicación en el proceso de lucha por la conquista y consolidación de nuestros derechos. Debemos, mejor dicho tenemos la obligación de desarmar a quines con razón o sin ella se declaran antigitanos en las tertulias, en las conversaciones familiares o en los espacios de libre acceso que ofrecen los medios de comunicación online. Ignorar lo que se dice de nosotros cada vez que se produce un hecho delictivo en el que aparecen los gitanos es de una supina insensatez. Lo decía el gran lider: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”.

Y llegados a este punto del análisis de la realidad, se impone tener claro cual debe ser el camino a seguir y con que estrategia pensamos librar la última y más decisiva de todas las batallas: responder a los racistas con las mismas armas que ellos utilizan contra nosotros o plantarles cara desde la resistencia inteligente sabiendo que “Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda”.

El 28 de agosto de 1963 Martín Luther King, en la culminación de “La marcha sobre Washintong” dijo que “En el proceso de conseguir nuestro legítimo lugar, no debemos ser culpables de acciones equivocadas. No busquemos saciar nuestra sed de libertad bebiendo de la copa del encarnizamiento y del odio.  Debemos conducir siempre nuestra lucha en el elevado nivel de la dignidad y la disciplina”. Y en este punto precisamente hoy me quiero detener para manifestar desde lo más íntimo de mis sentimientos que yo también tengo un sueño:

Que llegue un día en que los gitanos seamos juzgados por nuestros actos y no por el nombre de nuestra étnia.

Yo también tengo un sueño: que los periodistas cumplan con sus códigos y olviden para siempre la cursilería de escribir “de étnia gitana” para evitar decir, sencilla y llanamente “gitanos”.

Yo también tengo un sueño: Que los periodistas dejen de hacer referencia a la raza, al color o al origen de las personas en contextos peyorativos. Lo dijo Luther King: "Todo lo que afecta a uno directamente, nos afecta a todos indirectamente".

Yo también tengo un sueño: Que llegue cuanto antes el día en que olvidemos esa parte de la vieja Ley Gitana que nos empuja a tomarnos la justicia por nuestra mano. “Guardarnos de la violencia, ya se exprese mediante la lengua, el puño o el corazón”.

Yo también tengo un sueño: que desaparezcan las pistolas y las navajas de allí donde las haya. Hace 50 años lo dijo el lider de la Paz: “La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”.

Yo también tengo un sueño: Que el analfabetismo y la desescolarización sean fulminadas de nuestro entorno. Solo la cultura y la formación hacen libres a los pueblos.

Yo también tengo un sueño: Que desaparezca la mendicidad de las calles de nuestros pueblos y ciudades. Porque somos una minoría visible a nosotros se nos ve más que a los demás.

Yo también tengo un sueño: Que las mujeres gitanas encuentren en el seno de nuestras comunidades el papel que les corresponde como guardianas y mantenedoras de nuestra cultura. Negar a las gitanas el espacio de libertad al que tienen derecho es condenar a nuestro pueblo a la más humillante capitulación.

Yo también tengo un sueño: Que los eternos racistas de siempre sean juzgados con la severidad que proclaman las leyes. Que sepan que sus crímenes no pueden quedar impunes. Y que los jueces no olviden que "La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes".

Yo también tengo un sueño como el de Martin Luther  King: Que mis hijos vivan en un país en el que no sean socialmente juzgados por el color de su piel o por el origen étnico de sus padres sino por su reputación.

                                 
                                Juan de Dios Ramírez-Heredia
                                Abogado
                                Presidente de Unión Romani Española

                                Vicepresidente de Unión Romani Internacional

jueves, 8 de agosto de 2013

Los niños y el accidente de Santiago


 
 
 
 
Han pasado ya quince días desde el terrible accidente del tren Alvia en la curva de Angrois, a las puertas de Santiago. Durante todo este tiempo he tenido presentes a las víctimas y sus familiares, como todos, pero he pensado también en cómo habrán contado el accidente a sus hijos los padres de niños pequeños, y cómo habrán interpretado los niños las imágenes impactantes y las noticias.

 

La enfermedad y la muerte son tan constitutivas de la humanidad como la salud y la vida, sin embargo la educación que nuestros hijos reciben las evita sistemáticamente. Algunas veces, con un mal entendido sentido de la protección, los alejamos demasiado del fallecimiento del abuelo, mientras les permitimos pasar horas y horas matando y viendo morir en la realidad virtual. Sin embargo, por muchas tontas precauciones que tengamos, cuando muere un familiar, o cuando ocurre un accidente tan impactante como este, los niños saben que está pasando algo grave, y necesitan explicaciones sencillas y veraces. Si no las encuentran en casa pueden conformarse con las del amigo sabelotodo o la médium del patio de recreo.

 

Es un grave error hacer ignorar a los hijos la presencia de la muerte, incluyendo la realidad de las condiciones en que se encuentran dos tercios de los habitantes de la tierra, y la existencia del terrorismo y la guerra. No se trata del morbo ni la obsesión, sino de temas que deben formar parte de las conversaciones familiares, cuando surjan.

 

Si alguna vez tenemos que explicar a niños aún pequeños un suceso como el de Angrois, seguramente nos encontremos nosotros mismos abrumados. Pues bien, en un momento así lo mejor es decir la verdad. Podemos reconocer ante ellos que no tenemos explicaciones, que hay circunstancias inesperadas, accidentes, y que lo único que podemos hacer es compartir el dolor, ponernos en la piel de esas familias que vemos llorar en los telediarios porque su dolor es humano y es real. Creo que nuestros hijos agradecen nuestra ayuda para distinguir qué es realidad y qué es ficción entre todo lo que aparece en las pantallas.

 

Un momento álgido como ese precisa de la voluntad de estar a la altura. Para enseñarles a enfrentarse al dolor, sólo nos sirve presentar a nuestros hijos lo mejor de nuestra propia alma: la empatía, la compasión, la trascendencia. Los niños pequeños están mejor preparados que nosotros para entender estos valores. Y la confianza de compartir en familia un momento de dolor crea vínculos que permanecen para siempre. Llorar juntos, rezar juntos por las víctimas del tren, o al menos recogerse un momento para dedicarles un recuerdo, puede ser un momento educativo inigualable.

sábado, 6 de julio de 2013

Vivir

 
Bienaventurado aquel verano de la infancia en que el sol agostaba el campo y nosotros, niños, echábamos la vida a volar. Bienaventurados aquellos amiguitos con los que compartimos las risas, la mirada limpia, el asombro ante el mundo. Bienaventuradas aquellas vacaciones de pueblo, el pan crujiente y los guisos lentos. Bendita sea aquella casa grande de los abuelos, benditos los chichones de la frente y los moratones de las piernas; benditos misterios de brujas y duendes, benditas historias contadas al caer la tarde por los más viejos porque construyeron un eslabón sólido entre nuestra presencia y el mundo que nos esperaba;  benditas alegrías de la niñez que dejaron en nuestra vida el modelo de la más pura felicidad.
Bienaventurada aquella primera maestra, aquel maestro sencillo y sin carisma porque ellos abrieron para nosotros las ventanas del mundo, hicieron brotar nuestra curiosidad y supieron descubrir para qué servíamos
Bienaventurado aquel amor de adolescencia que hizo latir nuestro corazón con toda la fuerza de los dieciséis años, porque nos dejó en el alma la medida de nuestra capacidad para sentir. Benditos sean quienes nos miraron con afecto porque ellos nos permitieron decir “yo”.
Bienaventurados aquellos seres queridos que se fueron antes de tiempo porque ellos nos pusieron de frente ante el misterio de nuestra presencia en el mundo y nos permitieron rezar desde el fondo del alma.
Bienaventurada aquella canción alegre, aquella melodía que nos llegó al corazón. Bienaventurado el bailarín que nos llevó a danzar con él, el actor que nos hizo reír y llorar al compás de su talento. Bendita sea la primera vez que contuvimos el aliento frente a una catedral, una pintura, una escultura, una obra literaria. Bienaventurados los artistas y los sabios que iluminaron nuestra esperanza en todo lo bello que el ser humano puede hacer.
Bienaventurados aquellos que nos hicieron daño con su rencor o su envidia porque el dolor que nos causaron nos ayudó a crecer y a comprender.
Bienaventurado aquel dolor profundo de una ausencia porque nos invitó a unir nuestras lágrimas a todas las de quienes gimen y lloran en este valle, y consiguió que nos sintiéramos hermanos de la humanidad.
Bienaventurado el ayer que nos permitió llegar a hoy; el hoy que nos ha enseñado algo nuevo; bienaventurado el mañana que quizá no veamos, porque él contendrá todo lo que nosotros habremos aportado.
Bienaventurada la vida entera que vinimos aquí a vivir.
                                                                                         Artículo escrito para la revista 21 RS

jueves, 20 de junio de 2013

La alumna del maestro



Nueve minutos de belleza como regalo para esta tarde de junio. Lucía Lacarra, una de las primeras alumnas de Víctor Ullate, baila La Dama de las Camelias.
Ella habló conmigo para el libro "La vida y la danza", que se presenta el martes 25 a las 20 horas en los Teatros del Canal, calle Cea Bermúdez, Madrid.

Así entra Lucía en el libro:


Mientras la compañía madura con cada representación, llega a la escuela una segunda oleada de alumnos. Son muy niños aún, ven a Víctor en El Kiosco al volver del colegio y sienten un amor apasionado por la danza. Esos pequeños se llaman Tamara Rojo, Ruth Miró, Altea Núñez, Elena Travesedo, Ángel Corella, Joaquín De Luz, Carlos López, Carlos Pinillos, Jesús Pastor, Fernando Carrión, José Carlos Blanco, Andrés Pérez, José Martín… Ellos, junto con los más destacados de la primera hora, son los bailarines españoles de la generación de oro, todos sin excepción alumnos de Víctor Ullate.

Lo cogían todo. Eran tan rápidos que la clase parecía un juego. Se esforzaban por ver quién marcaba, quién se ponía delante, quién saltaba o giraba mejor. Yo potenciaba su inteligencia creando constantemente nuevos ejercicios para ellos, de manera que las clases nunca fueran iguales, y disfrutaba como el que más.

Entre los pasos a dos de Arraigo hay uno con gran dificultad técnica y un toque cómico a la vez. Cuando la compañía de Ullate vuelve a Bilbao, se convierte en un flechazo para Lucía Lacarra, una niña de Zumaia.

- El primer espectáculo de danza que vi fue la actuación de la compañía de Víctor Ullate en el teatro Arriaga. Bailaron Arraigo y Amanecer, y lo que más recuerdo es que me parecieron todos fuera de este mundo de maravillosos, y que tuve la carne de gallina durante toda la función. Llegué a casa emborrachada completamente de lo que había visto. Estaba segura de que, al ser del País Vasco y no tener muchas posibilidades allí, si me concedían una beca de estudios yo iba a ir a la escuela de Víctor Ullate.

Lucía baila muy pronto ese paso a dos. Un año después de la función en el Arriaga, consigue la beca de estudios y se incorpora a los cursillos de verano de Ullate. Así entra a la vez en la escuela y en la generación de oro.

- Eran tan famosos los cursillos que éramos como unos ochenta en la clase. Había tanta gente y tanto calor en Madrid que ni siquiera nos veíamos porque el espejo era un vaho completo. Me quedé ya a empezar allí la temporada de estudios y me cambió la vida. Creo que lo que uno aprende desde el principio se queda ya para siempre en su maleta. La base técnica que Víctor me dio… Como maestro no he conocido nunca ninguno mejor, con la pasión que tenía, las ganas de enseñar, de instruirnos, de convertirnos en algo. Lo que nos puso no solo a nivel técnico sino a nivel de disciplina, a nivel de trabajo, esa pasión, esas ganas de superarnos, de pensar que siempre puedes mejorar, sobrepasarte. Yo creo que en ese sentido los bailarines que hemos salido de su escuela somos significativos. Todo el mundo dice que somos extraordinariamente trabajadores, conscientes, disciplinados, y que tenemos esa pasión, esa garra que nos diferencia del resto.

Para Víctor esa pequeña bailarina es también una revelación.

Cuando llegó Lucía yo me enamoré de esa niña. Ella no tenía padre y me consideré como tal porque Lucía era la hija que yo hubiera querido tener. Era trabajadora, lista como un lince, musical… Me entendía la mirada. Para mí ser su maestro fue un regalo de la vida. 

Lucía Lacarra es hoy una estrella internacional que ha ganado el premio Benois entre muchos otros. Ha sido estrella de Roland Petit, de la Ópera de San Francisco y, hoy, de la Ópera de Munich.

Y es que en la Academia de Danza de la calle Doctor Castelo, Víctor Ullate está preparando a ese grupo de jóvenes nacidos a finales de los setenta para hacer algo importante: cambiar la opinión de España sobre el ballet y la del mundo entero sobre los bailarines españoles.

viernes, 14 de junio de 2013

La vida y la danza




El próximo domingo 16 de junio de 12 a 14 horas, Víctor Ullate y yo firmaremos ejemplares de "La vida y la danza, memorias de un bailarín en la caseta 282 de la Feria del Libro.





¡Y el martes 25 de junio a las 20 horas presentaremos por fin el libro en la Sala Verde de los Teatros del Canal! 
Contaremos con la presencia del filósofo José Antonio Marina, el crítico de danza Roger Salas y la actriz Pastora Vega!
Los Teatros del Canal están en la calle Cea Bermúdez, metro Canal. 

Será una alegría contar con vuestra presencia.