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Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



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miércoles, 7 de octubre de 2015

Natu y Soci



 
Curso tercero de primaria en un colegio como cualquier otro. La quinta sesión lectiva está destinada a las Ciencias Naturales, según el horario del curso; la sexta, a las Ciencias Sociales. Son Natu y Soci, la división establecida en la LOMCE para el clásico de primaria que antes se denominaba Conocimiento del Medio.

Esa jornada, la programación de Naturales incluye el tema “Los seres vivos”; la de Sociales, el tema “La Tierra, sus componentes.” Así, en la quinta sesión, los alumnos de ocho años comienzan a clasificar a los seres vivos. Hoy tocan animales: mamíferos, peces, aves, insectos… Con sus características de especie y las de sus distintos ecosistemas. Son aprendizajes interesantes y significativos para los niños pero incluyen una buena cantidad de vocabulario, así que los profesores debemos ir despacio, afianzando bien los nuevos conceptos. Antes de que nos demos cuenta, en mitad de una clasificación, comienza la sexta hora y, con ella, la asignatura de Sociales. Y sin solución de continuidad, nos vemos elaborando un esquema sobre la estructura de nuestro planeta: manto, núcleo, anfibios… ¿O era hidrosfera?

Hace ya muchos años, cuando yo era una maestra joven, desembalé ilusionada las cajas rojas de la Logse. En cuanto la pusimos en práctica, a los quince días más o menos de comenzar a trabajar con ella, los profesores detectamos ya sus desajustes. El “café para todos” no funcionaba bien, desanimaba a los alumnos y retrasaba los avances. Nadie escuchó la voz de las aulas y el modelo Logse siguió vivo muchos años. Aún lo está en esta nueva ley elaborada como modificación puntual de la anterior.

Pues bien: no llevamos aún un mes implantando la LOMCE en los cursos pares de primaria y ya hemos detectado que el sistema “metodología de bachillerato para todos” es un desajuste considerable.  En los primeros cursos resulta prácticamente imposible aumentar al doble conceptos de ciencias naturales y sociales sin relación entre sí; es más, intentarlo es absurdo. Cualquier profesor sabe hacia dónde va hoy la vanguardia educativa: hacia lo global, holístico, significativo para el alumno, que toma los conocimientos previos como punto de partida. Mamíferos y magma en la misma jornada crean en los niños pequeños desánimo y confusión. Y en los profesores, un estrés parecidísimo al de hace treinta y cinco años. ¿Para cuándo lo de escuchar la voz de las aulas?

martes, 8 de enero de 2013

HOMESCHOOLING






Al comenzar la década de 1940, los padres de Loly, una chiquilla que vivía en una ciudad de provincias, decidieron evitar la escolarización de la pequeña para protegerla mejor y tomaron la decisión de educarla en casa, aunque en la vecindad había dos grandes colegios con buena fama. Loly era hija única. La familia no era rica pero los padres de Loly contaban con un buen bagaje cultural. Manuel, su padre, era matemático y astrónomo y trabajaba en el Observatorio de la Armada. Pura, su madre, era concertista y había desarrollado una brillante carrera profesional hasta que el luto por sus hermanos muertos en la Guerra Civil hizo enmudecer su piano. La niña recibió durante toda la infancia clases de matemáticas con su padre y de piano con su madre. Además, tomaba clases de inglés y de cultura general con un preceptor. Aquellas eran las materias que interesaban a sus padres. Les parecían lo más adecuado para ella.

 Loly descubrió muy pronto que le resultaba fácil escaparse de unas clases que comenzaban cuando ella estuviese dispuesta para ello. No obstante, como era muy inteligente, sus padres la animaron a iniciar el bachillerato, ya en un centro educativo. El ingreso en la enseñanza reglada durante los primeros años de adolescencia fue un contraste tan brusco para Loly que trajo consigo un fracaso. Así, mientras algunas de sus coetáneas -Manolita, Eloísa- se convertían en pioneras de la presencia de la mujer en la universidad española, Loly se resignó a un destino de segunda – ama de casa en los años sesenta- para el cual ni el inglés ni el piano le sirvieron de mucho. En ella quedó, eso sí, un hambre insaciable de libros de filosofía y una enorme tristeza por las oportunidades perdidas.

He tenido ocasión de hablar con Loly sobre esta educación que recibió, y he comprobado cómo ella ha guardado toda la vida cierto resentimiento por las puertas de la normalidad que sus padres le cerraron, por las vivencias y aprendizajes sociales que no tuvo de niña y hubiera necesitado, y por la burbuja de su infancia que le deparó una vida entera de encontronazos con la realidad.

 Hoy esta manera de educar retorna, envuelta en papel de regalo y denominada con una palabra inglesa para mayor brillo. Se llama homeschooling. Desde el respeto a quienes la defienden, creo que es importante dejar bien claro que no constituye ningún progreso sino un retroceso profundo hacia periodos en los que la educación era solamente para las élites. Educar a los hijos en casa es patrimonio de rentas altas y niveles culturales brillantes, y aún así conlleva el riesgo de separar a los niños de las experiencias y aprendizajes de socialización, de autoconocimiento y de ética que supone la convivencia en el entorno escolar. Despreciar la escolaridad es negar la evidencia de que la educación es algo mucho más complejo que los meros aprendizajes de conocimientos. Ahora bien, es verdad que en el homeschooling el gasto por alumno es prácticamente inapreciable, y a lo mejor su auge de los últimos años tiene que ver con esto.

Esta noche en el programa "La noche en vela" de RNE hablaremos del homeschooling. Si puedo, contaré la historia de Loly. Yo la conozco bien porque aquella chiquilla de provincias es mi madre.


martes, 20 de diciembre de 2011

MEDIDAS Y TALLAS DE LA INVESTIDURA


En su discurso de investidura como presidente del Gobierno, Mariano Rajoy ha anunciado una reforma educativa sobre unos pilares que se corresponden con reivindicaciones antiguas y con el discurso de ANPE: la mejora de la educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años, el Bachillerato de tres años y la garantía de unas enseñanzas comunes en todo el territorio nacional para dar cohesión y vertebración a la educación. Además ha propuesto un nuevo sistema nacional de acceso a la función docente, enmarcado en el Estatuto del Profesorado.

Desde hace años he defendido en nombre de ANPE la necesidad de ampliar la duración y el rigor del Bachillerato. Es indudable la necesidad de establecer un Bachillerato de tres años como el de la mayoría de los países europeos precisamente por la relevancia de esta etapa educativa. El Bachillerato LOE, que comprime 19 materias en dos años, es manifiestamente insuficiente. Pero necesita una alternativa verdadera: la Formación Profesional, que hay que tomarse a partir de ahora muy en serio. Y por supuesto, hay que esperar a ver cuándo empieza a cursarse y qué pasa con la ESO. La estructura de la enseñanza Secundaria deberá permitir que los alumnos encuentren, según sus aptitudes e intereses, una pasarela flexible hacia el primer curso del Bachillerato de tres años o hacia las enseñanzas profesionales.

Además, la reforma anunciada deberá tener una visión global del sistema educativo para que no se quede en la parcialidad de las anteriores. La enseñanza Primaria deberá aumentar el peso de las materias instrumentales, y contar con suficiente profesorado como para realizar el seguimiento adecuado de los alumnos que presenten dificultades.

Será imprescindible alcanzar un consenso sobre estas cuestiones. A ver si ahora se da la talla del diálogo. Porque salir de esta crisis no es ya solamente una cuestión de medidas sino de tallas: políticas y humanas.

Hay por supuesto grandes motivos de preocupación, por ejemplo, el anuncio de la supresión de la oferta de empleo público salvo en los servicios esenciales. Y aquí hay que exigir que la educación esté considerada como un servicio esencial. Lo es puesto que posibilita la capacitación laboral, profesional y social de los ciudadanos. En una profesión que necesita renovación constante, debe garantizarse la tasa de reposición suficiente para que puedan estar completas las plantillas docentes. Debe haber oferta de empleo público en educación.

Confío en que la importancia que ha otorgado Rajoy a la educación en el debate de investidura se traduzca en acuerdos políticos y sociales, en inversión suficiente y en acciones inmediatas para convertir a la educación en la pieza clave de las políticas sociales en los próximos años.
Ya sé, ya sé que a los optimistas nos cuesta ver el mundo tal como es. Lo vemos tal como debería ser. Pero a lo mejor muchos optimistas juntos conseguimos que lo sea.