BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



Mostrando entradas con la etiqueta Naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Naturales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de marzo de 2017

Filósofos





La maestra va a comenzar la clase de Naturales en 4º de Primaria, su tutoría. El tema de la sesión es el sistema nervioso. Para despertar el interés por el cerebro humano, pregunta a los alumnos qué diferencias encuentran entre las personas y el resto de los animales. Y los chiquillos de nueve años comienzan a enumerar conceptos inolvidables. 

Séfora, una de las niñas, toma nota de ellos en la pizarra digital, y escribe al dictado de sus compañeros: “La imaginación, la curiosidad, la palabra, la risa, el llanto, la emoción, poder elegir entre hacer algo bien o mal, soñar, el cine, los libros, cambiar de vida, proyectar, elegir, hacer cosas inesperadas y dar sorpresas, la libertad, saber que va a morir, el pensamiento, la reflexión, la emoción, contar cuentos, crear, construir, jugar al ajedrez, enamorarse, amar…”

Al terminar la clase la maestra está segura de que Sócrates y Kant, Nietzsche y Kierkegaard, Arendt y Zubiri, en realidad, eran personas que supieron conservar durante toda la vida sus almas de niño. Así que, cuando llega el momento de copiar el esquema sobre el sistema nervioso, siente que es ella la que baja el nivel.

Está segura también de que el gran reto de la escuela, reto incumplido, inaprensible desde los viejos conceptos, está en fomentar ese pensamiento alto y libre de los niños, sin encorsetarlo en los parámetros rígidos de lo que hay que decir y hacer porque siempre se ha dicho y hecho así.

Lo que se aprende en la escuela debe tener sentido fuera de ella; lo que un niño y una niña deducen, inducen y crean debe convertirse en un verdadero punto de partida. Y como el patrón estándar de corrección y evaluación se pliega ante la fuerza de la creatividad humana, cada docente debe asumir la obligación profesional y moral de potenciar esta fuerza en sus alumnos.

Yo soy esa maestra. ¡Cuánto he aprendido esta semana! ¡Gracias, chicos y chicas de mi escuela!



miércoles, 7 de octubre de 2015

Natu y Soci



 
Curso tercero de primaria en un colegio como cualquier otro. La quinta sesión lectiva está destinada a las Ciencias Naturales, según el horario del curso; la sexta, a las Ciencias Sociales. Son Natu y Soci, la división establecida en la LOMCE para el clásico de primaria que antes se denominaba Conocimiento del Medio.

Esa jornada, la programación de Naturales incluye el tema “Los seres vivos”; la de Sociales, el tema “La Tierra, sus componentes.” Así, en la quinta sesión, los alumnos de ocho años comienzan a clasificar a los seres vivos. Hoy tocan animales: mamíferos, peces, aves, insectos… Con sus características de especie y las de sus distintos ecosistemas. Son aprendizajes interesantes y significativos para los niños pero incluyen una buena cantidad de vocabulario, así que los profesores debemos ir despacio, afianzando bien los nuevos conceptos. Antes de que nos demos cuenta, en mitad de una clasificación, comienza la sexta hora y, con ella, la asignatura de Sociales. Y sin solución de continuidad, nos vemos elaborando un esquema sobre la estructura de nuestro planeta: manto, núcleo, anfibios… ¿O era hidrosfera?

Hace ya muchos años, cuando yo era una maestra joven, desembalé ilusionada las cajas rojas de la Logse. En cuanto la pusimos en práctica, a los quince días más o menos de comenzar a trabajar con ella, los profesores detectamos ya sus desajustes. El “café para todos” no funcionaba bien, desanimaba a los alumnos y retrasaba los avances. Nadie escuchó la voz de las aulas y el modelo Logse siguió vivo muchos años. Aún lo está en esta nueva ley elaborada como modificación puntual de la anterior.

Pues bien: no llevamos aún un mes implantando la LOMCE en los cursos pares de primaria y ya hemos detectado que el sistema “metodología de bachillerato para todos” es un desajuste considerable.  En los primeros cursos resulta prácticamente imposible aumentar al doble conceptos de ciencias naturales y sociales sin relación entre sí; es más, intentarlo es absurdo. Cualquier profesor sabe hacia dónde va hoy la vanguardia educativa: hacia lo global, holístico, significativo para el alumno, que toma los conocimientos previos como punto de partida. Mamíferos y magma en la misma jornada crean en los niños pequeños desánimo y confusión. Y en los profesores, un estrés parecidísimo al de hace treinta y cinco años. ¿Para cuándo lo de escuchar la voz de las aulas?