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Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



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martes, 20 de diciembre de 2011

MEDIDAS Y TALLAS DE LA INVESTIDURA


En su discurso de investidura como presidente del Gobierno, Mariano Rajoy ha anunciado una reforma educativa sobre unos pilares que se corresponden con reivindicaciones antiguas y con el discurso de ANPE: la mejora de la educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años, el Bachillerato de tres años y la garantía de unas enseñanzas comunes en todo el territorio nacional para dar cohesión y vertebración a la educación. Además ha propuesto un nuevo sistema nacional de acceso a la función docente, enmarcado en el Estatuto del Profesorado.

Desde hace años he defendido en nombre de ANPE la necesidad de ampliar la duración y el rigor del Bachillerato. Es indudable la necesidad de establecer un Bachillerato de tres años como el de la mayoría de los países europeos precisamente por la relevancia de esta etapa educativa. El Bachillerato LOE, que comprime 19 materias en dos años, es manifiestamente insuficiente. Pero necesita una alternativa verdadera: la Formación Profesional, que hay que tomarse a partir de ahora muy en serio. Y por supuesto, hay que esperar a ver cuándo empieza a cursarse y qué pasa con la ESO. La estructura de la enseñanza Secundaria deberá permitir que los alumnos encuentren, según sus aptitudes e intereses, una pasarela flexible hacia el primer curso del Bachillerato de tres años o hacia las enseñanzas profesionales.

Además, la reforma anunciada deberá tener una visión global del sistema educativo para que no se quede en la parcialidad de las anteriores. La enseñanza Primaria deberá aumentar el peso de las materias instrumentales, y contar con suficiente profesorado como para realizar el seguimiento adecuado de los alumnos que presenten dificultades.

Será imprescindible alcanzar un consenso sobre estas cuestiones. A ver si ahora se da la talla del diálogo. Porque salir de esta crisis no es ya solamente una cuestión de medidas sino de tallas: políticas y humanas.

Hay por supuesto grandes motivos de preocupación, por ejemplo, el anuncio de la supresión de la oferta de empleo público salvo en los servicios esenciales. Y aquí hay que exigir que la educación esté considerada como un servicio esencial. Lo es puesto que posibilita la capacitación laboral, profesional y social de los ciudadanos. En una profesión que necesita renovación constante, debe garantizarse la tasa de reposición suficiente para que puedan estar completas las plantillas docentes. Debe haber oferta de empleo público en educación.

Confío en que la importancia que ha otorgado Rajoy a la educación en el debate de investidura se traduzca en acuerdos políticos y sociales, en inversión suficiente y en acciones inmediatas para convertir a la educación en la pieza clave de las políticas sociales en los próximos años.
Ya sé, ya sé que a los optimistas nos cuesta ver el mundo tal como es. Lo vemos tal como debería ser. Pero a lo mejor muchos optimistas juntos conseguimos que lo sea.

viernes, 25 de noviembre de 2011

DESPUÉS DEL “THE END”



Hemos finalizado el interminable periodo electoral y, como en las películas, después del desenlace comienza la vida real.

El Partido Popular, que formará el nuevo Gobierno, está preparando ya importantes reformas estructurales para impulsar la economía y crear más empleo. Pues bien, entre ellas, y en lugar relevante, deberá estar la del sistema educativo. Los nuevos gestores deben convencerse de que no saldremos de la crisis sin incidir también en tareas a medio y largo plazo. La más importante es mejorar la formación de la gente joven, y solamente podrá llegarse a ella con acuerdos entre todos.

Pero no conseguiremos nada mientras se mantengan abiertos los conflictos, como el que sigue creciendo en la Comunidad de Madrid. La postura enquistada del gobierno madrileño, que niega cualquier tipo de diálogo con los representantes del profesorado y mantiene un pulso de desgaste con la enseñanza pública solo puede interpretarse ya como desprecio de los políticos hacia una de sus primeras responsabilidades: el servicio público de la educación. Mientras no haya alguna demostración de inicio del diálogo y actitudes de apoyo al profesorado, serán difícilmente creíbles las buenas intenciones del nuevo gobierno. En estos momentos tan difíciles, cuando tenemos que remar contra corriente, una administración pública no puede permitirse el lujo de despreciar a un colectivo tan importante para la sociedad como es el profesorado. Ahora hacemos falta todos. Y los recortes, para tener algún sentido, deberán afectar a todos, empezando por arriba.
Todos, por cierto, fue la palabra más usada por Mariano Rajoy en la noche de la victoria electoral. Pues bien, todos significa también que a partir de ahora, los docentes deberemos participar en los debates sobre educación .
Es curioso que, en cualquier estudio, el trabajo de campo cobre un protagonismo fundamental, y que a partir de las experiencias obtenidas con él se alcancen conclusiones y se establezcan propuestas. Pues bien, los docentes son quienes realizan el trabajo de campo en educación, quienes saben si funcionan o no las disposiciones teóricas y las normativas. La educación es su vocación, su responsabilidad y su trabajo. A ella le dedican la vida entera. En las reformas que se realicen a partir de ahora habrá que escucharles en primer lugar.
A ver si así somos capaces de devolver al primer plano de la actualidad los asuntos verdaderamente importantes. A  ver si abandonamos la discusión sobre el número de horas que se pueden impartir y establecemos las que se deben, con la calidad de la atención a los alumnos como indicador.

Se tienen que acabar las peleas inducidas entre enseñanza pública y privada, obligatoria y superior, universitaria y profesional, padres y profesores. La crisis es enorme y nos puede echar a todos catarata abajo mientras discutimos quién se queda con las provisiones del barquito. Ha llegado la hora de la colaboración. Los docentes no quieren ver a la educación convertida en pelota de ese partido de ping-pong autista que ha sido la política hasta hoy. No quieren que se la use como acaparadora de titulares en la campaña electoral para luego ignorarla a la hora de gobernar. No quieren ser trending topics ni vídeos de You Tube sino columna vertebral de la sociedad a la que sirven.  Y me parece que la propia sociedad comparte estos deseos.

Es hora de que los escuchen los gobernantes que hemos elegido para gestionar nuestro presente y garantizar nuestro futuro.