BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



lunes, 28 de julio de 2014

La niña que salvaba libros en Gaza


Entre todas las imágenes terribles de este terrible mes de julio hay una que me ha emocionado especialmente: la de esta niña palestina que rescata sus libros de los escombros tras los bombardeos de Gaza.

Pienso que esta pequeña es el símbolo de lo que las escuelas pueden hacer para mejorar el futuro, porque el objetivo último de la educación es que no haya más guerras. Nunca.
 
Mientras rescata sus libros nos envía a todos un mensaje de esperanza: fue la belleza quien derrotó a la bestia. La niña de Gaza, serena y bella, que abraza a través de la educación y la cultura un futuro mejor, nos asegura que el mundo será para ella. Que ella ganará. 
 
El corazón de todos los docentes está hoy con esta niña de Gaza.

sábado, 5 de julio de 2014

Algunas preguntas y respuestas sobre padres, hijos y vacaciones de verano


 

 


 

Las vacaciones son los días de disfrute que todos estamos esperando. Sin embargo, en muchas ocasiones, son difíciles de afrontar. Sencillamente, no sabemos muy bien qué hacer con nuestros hijos. Y no solamente durante ese mes de vacaciones de ellos que no coincide con las nuestras. En muchos casos, por desgracia, ni siquiera sabemos qué hacer cuando estamos todos juntos.

Sin embargo, las vacaciones, el tiempo de estar juntos y descansados, deberían ser siempre una fuente de energía para afrontar los retos del año.

 
Sin pretensión de dar infalibles “recetas de cocina”, y sabiendo que cada familia es diferente, me gustaría contestar a algunas de las preguntas que durante muchos años me han realizado los padres de mis alumnos. Son respuestas que pongo yo en práctica en mi familia y con mis hijos.

 
Pero antes y para empezar con buen pie, hay que hablar del PRIMER DÍA DE VACACIONES. Los niños o jóvenes llegan a casa con un montón de carpetas y cuadernos llenos de trabajos: HAY QUE VERLOS, SENTARSE CON ELLOS, PASAR LAS HOJAS Y COMENTARLOS. Esos trabajos y dibujos muestran muchas horas de esfuerzo en la vida de nuestros hijos. Les parecerá increíble que no les demos ninguna importancia. NO ES EDUCATIVO MOSTRAR INTERÉS POR EL RESULTADO (LAS NOTAS ) Y NO POR EL PROCESO.

Si actuamos así, no estamos valorando el camino sino la meta. Y, según todos los poetas que han existido, la meta es el camino.

 

1.¿RUTINA O ANARQUÍA?

Nuestros hijos necesitan pautas y referencias. A partir de ellas, desarrollan su propia libertad. Hay que encontrar la “rutina del verano”, más suave y menos impositiva que la del invierno, pero muy necesaria para dotar de contenido a unas vacaciones larguísimas.

Leer un rato antes de bajar a la playa, realizar algunos ejercicios de un cuaderno de vacaciones después de comer...

Si lo pensamos, también los adultos tenemos una “rutina de verano”, que, por contraste, nos relaja y nos descansa.

 

2.¿HAY QUE HACER DEBERES EN VERANO?

La respuesta varía según edades y circunstancias. Los más pequeños pueden dedicar un ratito a leer, los que han suspendido alguna asignatura deben dedicar al estudio algunas horas. Las vacaciones se pueden distribuir: si estamos sólo quince días en la playa, deben ser de descanso absoluto. Si los niños pasan dos meses en el pueblo, pueden hacer algo cada día sin problemas...

En general, lo más recomendable es pactar unos días de descanso absoluto para todos y el resto, buscar una rutina en la que entre un poco de trabajo.

 

3.¿SON RECOMENDABLES LOS CAMPAMENTOS?

En muchos casos, el trabajo de los padres los hace inevitables. Lo que no debe ocurrir nunca es que coincidan con las vacaciones de los padres. No se puede dar a un hijo la sensación de que mi descanso depende de su ausencia. Las vacaciones son un momento privilegiado para estar juntos.

Para los niños sin hermanos o con algunas dificultades de relación son muy beneficiosos. También en el caso de niños sobreprotegidos. Sin embargo, no soy partidaria de “obligar a ir”, ni de mandar a niños muy pequeños.

 

4.¿ES BUEN MOMENTO PARA INTRODUCIR HÁBITOS?

Es muy buen momento para los hábitos de salud y de higiene, desde el control de esfínteres en un bebé a la ingestión de fruta y verdura en el niño con problemas de peso; también, para iniciarse en la práctica de muchos deportes o de un idioma. No es buen momento para adquirir los hábitos de estudio.

Es el momento idóneo para abrir fronteras a nuestros hijos con un viaje y para estrechar lazos familiares, por ejemplo, con los abuelos.

Si tenemos hijos adolescentes de cierta edad, es indispensable una conversación seria y profunda sobre los hábitos de salud referentes a la sexualidad.

 


5.¿ SE VE MÁS TELEVISIÓN EN VERANO?

Si no se encuentra una rutina educativa, puede ser lo único que se haga. Tenemos que ofrecer a los hijos alternativas serias a la tele, aunque nos cueste un esfuerzo.

Es imprescindible fomentar la reunión alrededor de la mesa. Seguro que en vacaciones podemos comer y cenar juntos la mayoría de los días, pues bien: sin tele, hablando..., contándonos nuestra vida o contando chistes pero sin renunciar a ese enriquecimiento.

 

 
6. ¿ES CONVENIENTE VIAJAR CON LOS NIÑOS?

A partir de cierta edad, cuando poseen ya autonomía y se pueden adaptar a cambios de comidas, viajar con los hijos es un maravilloso enriquecimiento. Ver mundo, adaptarse, conocer, ver en realidad el monumento que se estudió, defenderse diciendo “buenos días” o “gracias” en otra lengua (que no tiene por qué ser la autóctona de Bora- Bora, puede ser el gallego o el catalán), crea en los hijos unas pautas de conducta para siempre. Tendrán “mundo”, serán más abiertos y tolerantes.

Si es materialmente posible, creo que no se puede renunciar al privilegio de viajar en familia.

 

7 ¿CÓMO SE DEBEN ABORDAR LOS SUSPENSOS?

 Con realismo. Sin reacciones volcánicas o castigos apocalípticos que siempre tienen en el adolescente un efecto de rebote.

Hay que pedir una responsabilidad al hijo. Tiene que ver que el resultado responde a una actitud de él. Quiero creer que a ningún padre le coge un suspenso en junio de sorpresa, porque siempre se ve venir, corresponde a una serie de calificaciones negativas anteriores.

El mal estudiante tiene que elaborar una rutina de verano más planificada y seria y responder de ella. Los castigos que no estén relacionados con lo estrictamente académico: sin tele, sin postre, sin fiesta en casa de los amigos...sólo sirven para deteriorar la confianza.

 
 

8.¿ Y SI ESTAMOS SEPARADOS?

Si sólo se dispone de quince días o un mes al año para compartir con los hijos, hay que procurar hacer compatible las ganas de estar juntos y la diversión con la necesidad de orden y la tranquilidad del niño. No es mejor padre el que da más diversión y locura , sino el que da más seguridad y tranquilidad.

Hay que vivir esas vacaciones con naturalidad, aprovechar para hablar, para compartir. Si el niño debe adaptarse a la convivencia con una persona nueva, naturalidad es la palabra clave.

Es imprescindible que el niño viva una cierta continuidad de hábitos entre las dos familias. Y nunca, nunca aprovechar para arreglar con él cuentas que no le corresponden.

 
 

9. ¿SIRVE EL VERANO PARA ALGO MÁS QUE PARA PASAR EL TIEMPO?

Fundamentalmente debe servir para desarrollar la propia personalidad, las aficiones...lo que se denomina OCIO CREATIVO.

Para que el aficionado a la lectura, lea; el pintor, pinte; el deportista, se machaque; el cocinillas, cocine; al que le encante tumbarse a la bartola, medite al sol; el sociable no se separe de su pandilla... Nuestros hijos muestran desde muy pronto sus aptitudes, sus tendencias y es nuestra responsabilidad facilitarles los medios para que los desarrollen.

Hablar del cine en familia...

 

Y, SOBRE TODO, EL VERANO SIRVE PARA CONVIVIR EN FAMILIA.

 

 ALGUNAS IDEAS

 

·       ¿Por qué no invitar a un primo que vive fuera durante una semana y hacer el viaje soñado por nuestra propia ciudad?

·       ¿Por qué no ver juntos y en familia algunas películas clásicas en vez de Hotel Glamour? Son obras de arte, sorprendentes para ellos y las disfrutan de veras. Para nosotros es como volverlas a ver por primera vez.

·       ¿Por qué no practicar algún deporte todos juntos? Para la vela hace falta un nivel económico, pero...¿y para el tenis?

·       ¿Por qué van a disfrutar más de Disney World que de París? ¿No subestimamos a nuestros hijos?

·       ¿Qué tal que el inapetente sea el encargado de preparar la ensalada o de hacer un batido? Va a disfrutar y aumentará su interés por la comida.

·       ¿Qué tal comprarse una guía de astronomía y aprovechar las noches de verano para ver y nombrar a las estrellas?

·       Las madres que llegamos agotadas al verano para seguir estando a disposición de los demás, no dejemos de tener presente que, a pesar de todo, cada verano sigue siendo maravilloso y único.

martes, 24 de junio de 2014

Tres de cada diez de nuestros alumnos viven bajo el umbral de la pobreza


El informe anual de UNICEF desvela una realidad que los docentes conocemos muy bien: un 27% de los niños españoles viven por debajo del umbral de la pobreza. La cifra es tan escandalosa que hay que repetirla para creerla: casi tres de cada diez niños españoles malviven, pasan hambre a diario y frío durante nueve meses del año, sufren falta de higiene, están expuestos a enfermedades, a abusos y desamparo. Eso significa vivir bajo el umbral de la pobreza. 
Hay miles de docentes implicados en esta realidad, muchos de ellos en la enseñanza pública. Los hay pagando de su bolsillo becas de comedor, comprando libros, colaborando voluntariamente, pero su voluntad de servicio no puede ocultar la realidad: el Estado está devorando a la sociedad a la que sirve para garantizar su supervivencia como estructura. Es impresentable que estén desapareciendo los servicios sociales mientras se mantiene vivo el artificio de los gastos suntuarios, y que los responsables públicos sirvan- BOE en mano- a los propietarios del dinero, y permanezcan ajenos a la realidad social que se sitúa bajo ellos. Alguien debería advertir a los políticos que cuando ese Estado gigantesco devore por completo a la sociedad, su función habrá terminado. Y entonces será inservible para los dueños del dinero, y desaparecerá también. 
Lamento el tono apocalíptico de este post pero es que el informe de UNICEF me ha indignado. La única manera de progresar es actuar contra este avance dramático de la pobreza, con acciones individuales, por supuesto, pero sobre todo como sociedad y como Estado. 
Reproduzco ahora la información del periódico El Mundo. Al final está el enlace para firmar la iniciativa de UNICEF sobre un Pacto de Estado por la Infancia.
Un país con menos niños cada año y esos niños cada vez más pobres. Un país donde la intervención del Estado no es capaz de atajar la pobreza infantil. Un país donde 2.306.000 niños (un 27% de la infancia) viven bajo el umbral de la pobreza. ¿Un país con futuro?
El informe anual de Unicef pinta un escenario repleto de desigualdades en España que desvela la incapacidad del Estado para proteger a los niños y la brusca reducción de los recursos destinados a la infancia. De esta forma, España es el segundo país de la Unión Europea, tan solo superado por Grecia, en el que menos capacidad tiene la intervención del Estado (mediante transferencias sociales) para reducir la pobreza: sólo 6,9 puntos frente a otros países como Irlanda que llegan a reducirla en 32 puntos.
En un informe de la Comisión Europea realizado por expertos independientes se asegura que "la situación en Rumanía, España, Bulgaria, Grecia e Italia es particularmente preocupante. De hecho, estos países combinan las tasas más altas de pobreza infantil (entre el 26 y 35%) y el más bajo impacto de las ayudas sociales sobre ellas (del 16 al 35%)".
Si se lograron ciertas mejoras hasta el año 2010, el vendaval de la crisis se ha llevado por delante, en los últimos tres años, 6.370 millones de euros de la dotación presupuestaria destinada a la infancia. De tal forma que el torbellino de la recesión ha golpeado mucho más fuerte a las familias con hijos que a las que no los tienen. De hecho, en un millón de familias con niños todos los adultos están desempleados, una cifra de hogares que se ha triplicado desde 2007.

Falta de solidaridad institucional

Unicef da un tirón de orejas a las administraciones públicas por cruzarse de brazos ante esta situación y no echar apenas ningún capote a las familias en apuros. Mientras la crisis ha demostrado la enorme capacidad solidaria de las familias (muchas de ellas sostenidas únicamente con las pensiones de los abuelos), esta solidaridad no se ha visto reflejada en ningún momento en la atención social y en la inversión pública de las administraciones.
La CE advierte: 'la situación en Rumanía, España, Bulgaria, Grecia e Italia es preocupante'
No sólo no hay ayudas, sino que, según los economistas Olga Cantó y Luis Ayala, autores de una investigación promovida por Unicef, "el sistema español de impuestos y prestaciones ha sido tradicionalmente uno de los menos efectivos en redistribuir las rentas familiares de toda la Unión Europea".
El informe destaca que en España el esfuerzo en ayudar a las familias con hijos es el más bajo de toda la Unión Europea y sólo representa el 0,5% del PIB frente al 1,4% de la media europea.
Para reducir la pobreza infantil, según las investigaciones de Cantó y Ayala, una de las herramientas más efectivas son las ayudas económicas directas a las familias con niños: "De los 27 países de la UE sólo seis no cuentan con un sistema universal de prestaciones por hijo a cargo, entre ellos España, y todos ellos están entre los 10 países con mayores tasas de pobreza infantil".

Pacto de Estado

Para Unicef es necesario un cambio de tendencia y un Pacto de Estado por la Infancia que luche contra la pobreza infantil y la inclusión social de la infancia, con medidas como establecer una ayuda universal por hijo a cargo de 1.200 euros anuales, al igual que sucede en muchos otros países europeos. También reclama una apuesta decidida por una educación de calidad que incluya propuestas contra las fuertes tasas de abandono y fracaso escolar que hay en España.
La ONG lanza así una llamada de atención ante el peligro de que se empiece a instalar la percepción de que los niños molestan, de que en la crianza no hay ningún reconocimiento social sino un castigo o de que tener hijos conlleva grandes obstáculos en la carrera profesional y una sobrecarga de responsabilidades.
Unicef quiere además combatir la idea de que la pobreza de los niños es exclusivamente responsabilidad de su familia. A su juicio, "el Estado también debe implicarse en el bienestar y los derechos de los niños porque los niños son, también, un asunto de Estado".

miércoles, 18 de junio de 2014

Brotes verdes





Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. Es Antonio Machado, claro está. Sin poder remediarlo, he recordado este maravilloso poema al contemplar la agónica tierra seca del estado indio de Assam, en la que aún son capaces de mantenerse vivos, como por milagro, algunos brotes verdes.


A veces, cuando apagamos la televisión después de ver los informativos, nos parece que vivimos en un desierto pedregoso de fealdad y corrupción, y que por mucho que busquemos no encontraremos ningún justo en nuestra particular Sodoma. Sin embargo, los brotes verdes permanecen vivos a nuestro alrededor, surgiendo por doquier, y estamos obligados a verlos, a hablar sobre ellos, a amarlos.


Brotes verdes son los niños: su ternura, su mirada limpia, su capacidad para perdonar nuestros errores, nuestras prisas, nuestra dureza adulta. Brotes verdes son los viejos, que aunque no lo digan en voz alta, suelen ser conscientes de que se les van desprendiendo las pequeñas mezquindades y se les va acercando la grandeza del misterio. Brotes verdes son esos sesentones en buena forma que sostienen a la familia entera con su pensión y su energía. Y los veinteañeros enamorados, para los que parece haberse inaugurado el mundo. Brotes verdes son los maestros y las maestras vocacionales. Son los cirujanos que operan durante ocho horas con la vida de un ser en sus manos y no pierden la concentración ni la minuciosidad. Y las enfermeras que sonríen ante todos los lechos. Brotes verdes son los voluntarios que conservan una ingenuidad regeneradora, a prueba de desilusiones. Hay brotes verdes en el campo y la ciudad, en el AVE y en el metro. Los hay en las universidades y en las parroquias; en las cafeterías y los asilos. Hay más vida que muerte, más honradez que corrupción, más belleza que fealdad.


De nuevo nos ayuda el poeta. Con él, cada mañana al despertar podríamos decir:
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

miércoles, 11 de junio de 2014

SINDICATOS

 

Foto: mis compañeros de ANPE Las Palmas han llamado con mi nombre a su sala de formación. Es uno de los mayores regalos que he recibido.


Durante un buen número de años, he formado parte de los órganos de gobierno del sindicato ANPE. Los cuatro últimos, como vicepresidenta de la organización. En este tiempo he tenido el honor de representar a decenas de miles de docentes – los que confían en ANPE- ante la administración educativa y en los medios de comunicación. Algunas veces, al defender las condiciones laborales frente a los recortes, y la dignidad de la docencia frente a declaraciones hostiles de políticos y tertulianos, he comprendido que representaba al profesorado de la enseñanza pública en su totalidad. La responsabilidad me parecía enorme y a la vez profundamente motivadora.

Mi primera actuación sindical fue luchar, con otros representantes del profesorado, porque se mantuviera abierto el CEPA de Hortaleza. Y ahí sigue, iluminando el barrio. Desde entonces, y en el marco del trabajo sindical, he estudiado las normas y leyes educativas, desmenuzándolas para presentar, junto con el resto de mis compañeros de ANPE, propuestas de mejora ante la administración y en los foros de representatividad. He estado en la primera fila de innumerables manifestaciones de protesta. He tenido la satisfacción de ver cómo se lograban – después de semanas de negociación- acuerdos que mejoraban las condiciones del profesorado; de conseguir que se pusieran o quitaran frases en normativas, algo a primera vista simple pero que suponía una diferencia enorme en el resultado de las mismas. Al igual que mis compañeros de ANPE de toda España, me he dedicado a atender a profesores, a orientarles en el laberinto administrativo. Les he acompañado en sus actos de adjudicación de vacantes, en sus problemas, ante la Inspección, en homenajes por la jubilación… Estuve presente el día que nació el Defensor del Profesor y sentí la emoción de conectar con una necesidad real de los claustros. Di la cara por la autoridad docente y la mejora de la convivencia escolar, banderas de ANPE, y a estas alturas ya nadie las discute. Participé de la esperanza ante aquel Pacto de Estado por la Educación que tuvimos en la punta de los dedos y en estos últimos años he vivido la desesperación de ver cerrados los cauces de diálogo, de perder sueldos, derechos y tantas otras cosas. Por supuesto, he participado de los debates internos en ANPE, en busca siempre del equilibrio y la coherencia en las actuaciones; de la independencia como condición esencial. He sido, por tanto, algo profundamente incomprendido y denostado. He sido liberada sindical.

Pero, al igual que todos los delegados de ANPE, soy profesora de la enseñanza pública. Me llega el momento, libre y vital, de regresar al aula. Esta decisión, que me devuelve al origen de mi vocación, cierra un periodo fructífero de mi vida. Por eso, después de haber defendido a la enseñanza pública y sus docentes con todas mis fuerzas, quiero defender, por una vez, a los representantes sindicales. Sigo el consejo de una compañera de otro sindicato que me decía hace pocos días: no te vayas sin hablar de nosotros. Y “nosotros” son todos los sindicatos de educación, para los que guardo un enorme respeto.

La representación de los trabajadores a través de sindicatos es una pieza fundamental de la configuración democrática, y esta condición no puede olvidarse ni siquiera en un momento de descrédito general de las instituciones. Los sindicatos de educación constituyen el único cauce formal de representación de un importantísimo colectivo profesional. Son una voz elegida a través del voto directo, respaldada por la afiliación, que actúa como contrapunto ante el legislador y le recuerda la necesidad de escuchar con atención a los profesores, actores principales del proceso educativo. Esta responsabilidad que asumen los representantes sindicales se lleva a cabo desde posiciones distintas, como corresponde a la libertad democrática, pero siempre con seriedad. Dentro de los sindicatos se trabaja a tiempo completo y se realiza un esfuerzo considerable de servicio que consiguió mejoras importantísimas durante treinta años y está preparada para luchar por ellas otra vez.

Desafortunadamente, en nuestro país no existe una cultura de la sindicación como en otras democracias más veteranas, en las cuales elegir a los representantes forma parte imprescindible de la actividad laboral. Pero no deberíamos olvidar que cuando la administración presenta sus iniciativas frente a organizaciones respaldadas por cientos de miles de trabajadores, se ve obligada a actuar con más cautela, con más respeto. Y ese equilibrio es la aportación de los sindicatos a la sociedad democrática.

Pronto volverán a celebrarse elecciones sindicales en la enseñanza pública. Es importante participar en ellas, otorgar solidez a los delegados que van a representarnos ante la administración. Cuantos más votos, más alta es la voz, más sólida es la fuerza. La abstención, la indiferencia, nos perjudican a todos.

A partir del mes de septiembre seré maestra en un colegio público. Una maestra sindicada. Y desde la satisfacción de reconocer un abanico democrático de posibilidades, votaré a ANPE. Sé que mis compañeros continuarán esforzándose por la independencia, por la coherencia. Sé que me van a informar, me van a defender, van a llevar mi voz a todos los foros, a todos los despachos. De antemano les doy las gracias.

viernes, 16 de mayo de 2014

El silencio de las niñas



En un mundo con tantos motivos de preocupación, me preocupa especialmente el silencio de las niñas. Estamos tratando a quienes serán las mujeres del futuro como princesitas Disney. Las queremos sumisas y sometidas siempre al dictamen del espejito mágico y del príncipe encantador; o por el contrario les exigimos que tomen decisiones de adultas con su llave de casa al cuello. Las vemos como pequeñas maniquíes para los artículos de consumo y ponemos en la picota su  dignidad esencial cuando les enviamos el mensaje de que sin tetas no hay paraíso. Este es, como todos saben, el nombre de una popular serie de televisión. Confieso que me avergüenza escribirlo.

Debemos romper el silencio de nuestras niñas: las de este occidente deshumanizado que las viste como meretrices chiquitas, y las agobia con requerimientos sobre el peso y el color del cabello desde los seis años. Esta sociedad en la que circulan por Internet miles de imágenes de niñas compradas, vendidas, ya para siempre sin inocencia y sin infancia.

Y mientras se desenvuelve la vida de una niña europea – al mismo tiempo – miles de niñas de otros lugares viven cada día en un infierno. Es imperativo que las niñas del mundo no sean invisibles. Por eso debemos romper el silencio de esas pequeñas secuestradas en una de las innumerables cicatrices de África, amenazadas con la violación, máximo exponente de la vulnerabilidad del sexo femenino. Y también debemos romper el silencio de las niñas esclavizadas en los burdeles asiáticos, de las que viven sometidas a los atroces matrimonios concertados y la compraventa, de las sujetas a mutilaciones y al contagio del SIDA, de las madres adolescentes, de las que sirven de cebo para la pederastia.

Las niñas también guardan silencio  sobre sus sueños. Aunque estamos  convencidos de que quieren ser famosas, la verdad es que siguen queriendo ser profesoras. Suyos son el cuidado, la ternura y la fortaleza, porque son mujeres en proyecto.

Entre tanto lodo aparece una vez más la esencia de la naturaleza humana. Y en ella no vive el retroceso, vive la esperanza. Nunca conseguiremos nada verdaderamente bueno si no es para todos. Para las niñas también.

lunes, 5 de mayo de 2014

Desacreditar a los docentes


 
 
Durante la última semana de abril, a los maestros y profesores españoles nos ha cabido el triste honor de protagonizar las descalificaciones de una cumplida representación de políticos. La profesión docente se ha visto zarandeada por un huracán de críticas injustas, ante las cuales no ha habido lugar a la réplica. Por desgracia no puedo calificarlas con el adjetivo “inesperadas” porque ya son habituales. Aún así, seguimos sin saber a santo de qué vienen.
 
Esta semana horribilis tuvo su prólogo durante la presentación de los resultados del Informe PISA. Elevado a la categoría de absoluto, considerado como oráculo de la política educativa, se ha olvidado que este informe no es sino un diagnóstico elaborado sobre una muestra parcial del sistema educativo. Y se ha omitido que once comunidades autónomas están por encima de la media de la OCDE en sus resultados. Para los profesores de estas comunidades no ha habido, por supuesto, ni una palabra de reconocimiento.

La semana comenzó cuando el presidente de una comunidad autónoma realizó unas insólitas declaraciones, ajenas a su competencia, sobre la apertura del acceso al magisterio a los titulados de cualquier carrera. El mensaje que envió a la sociedad fue algo parecido a: “¿Cómo no va a servir un Licenciado en Derecho para enseñar a leer a veinticinco niños de seis años, si para eso sirve cualquiera?” Pocas horas más tarde, el Ministerio de Educación presentó un documento base para modificar el sistema de acceso a la función docente que contradecía la iniciativa autonómica. De nuevo, y en un ámbito tan fundamental como la educación, se enfrentaron propuestas contradictorias para abrir polémicas estériles e impedir los avances.

En apoyo del presidente de la comunidad autónoma, una política que ha protagonizado recientemente los titulares de prensa por sus carencias en educación vial y cívica se animó a publicar un artículo muy crítico con el magisterio, dando por hecho que es una profesión saturada de incultos “que no poseen los conocimientos de un niño de doce años”. Da igual que con estas manifestaciones se lesione la confianza de cada familia en alguien tan transformador y cercano como el maestro de su hijo; da igual que las encuestas insistan en que la sociedad valora a los profesores y desconfía de los políticos.

Para añadir un poco más de pimienta a esta “semana del docente”, la  segunda responsable del sistema educativo español, desde allende los mares, achacó la escasez de presupuestos para la educación a los abultados sueldos de los profesores. Sin embargo los recursos humanos son la clave de un sistema educativo de calidad, como saben en todo el mundo. Nuestra realidad se puede enumerar: esos famosos sueldos, siempre escasos, fueron machacados mucho antes de la crisis económica; cincuenta mil profesores han perdido su empleo en los últimos tres años; jamás ha habido en España un presupuesto generoso para la enseñanza;  y el porcentaje de PIB destinado a la educación nunca ha alcanzado la media de la OCDE, ni siquiera en tiempos más felices. Los patronos de los profesores españoles -pues no otra cosa son quienes asumen responsabilidades en la administración educativa- están obligados a conocer bien al colectivo docente y, si no les es posible amarlo, al menos deben respetarlo y valorar una tarea sobre la que recaen todas las responsabilidades y todas las exigencias.

La semana terminó muy cerca de mí, en un debate radiofónico sobre los modelos de jornada escolar durante el cual un reputado experto en educación afirmó que, para conseguir el horario en jornada continua, los maestros acosan a las familias. Y después afirmó que los profesores no saben de lo que hablan.

Acosadores, despilfarradores, inútiles, vagos, mal preparados, incultos. ¿Es justo este tratamiento? Los claustros están llenos de profesionales que no pierden la ilusión, de iniciativas fructíferas, de abnegación. Antonio Machado - profesor de la enseñanza pública- sale en nuestro rescate. ¿No será más bien que los descalificadores desprecian cuanto ignoran?

Aunque resulte difícil de creer, hay que remontarse a los inicios del siglo XX y luego al periodo preconstitucional para encontrar en España iniciativas relacionadas con la política del profesorado, con el aumento de su motivación y la confianza que se merece. Hoy los docentes están haciendo un inmenso esfuerzo por incorporarse a los requerimientos de la realidad, que son los de cada alumno y cada familia, afortunadamente, y no los de la política. Y lo hacen de manera voluntaria, sin reconocimiento profesional o económico puesto que no existe en nuestro país una carrera docente. Me quedo con la afirmación de uno de los responsables del informe PISA: “los resultados no pueden mejorar sin valorar adecuadamente la importancia de la labor docente en la dinámica educativa. Los países que obtienen mejores resultados en esta prueba de competencias son los que dedican un mayor apoyo al profesorado”.

Esta competición de tiro al blanco en la cual los docentes somos la diana es vergonzosa y debe terminar.