BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



sábado, 3 de enero de 2015

ACERCA DE VIVIR


 
 
Quiero reproducir como pequeño regalo de Año Nuevo este poema de Nazim Hikmet, el gran poeta turco. Contiene mis propósitos personales y mis deseos para los lectores de este blog.

ACERCA DE VIVIR 

El vivir no admite bromas.
Has de vivir con toda seriedad,
como una ardilla, por ejemplo;
es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir;
es decir, toda tu tarea se resume en una palabra:
Vivir.

Has de tomar en serio el vivir.
Es decir, hasta tal punto y de tal manera
que aun teniendo los brazos atados a la espalda,
y la espalda pegada al paredón,
o bien llevando grandes gafas
y luciendo bata blanca en un laboratorio,
has de saber morir por los hombres.
Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
Vivir.

Es decir:
has de tomar tan en serio el vivir
que a los setenta años, por ejemplo,
si fuera necesario plantarías olivos
sin pensar que algún día serían para tus hijos;
debes hacerlo, amigo, debes hacerlo,
no porque, aunque la temas, no creas en la muerte,
sino porque vivir es tu tarea.

Sucede, por ejemplo,
que estamos muy enfermos;
que hemos de soportar una difícil operación;
que cabe la posibilidad
de que no volvamos a levantarnos de la blanca mesa.
Aunque sea imposible no sentir
la tristeza de partir antes de tiempo,
seguiremos riendo con el último chiste,
mirando por la ventana para ver
si el tiempo sigue lluvioso,
esperando con impaciencia
las últimas noticias de prensa.

Sucede, por ejemplo, que estamos en el frente,
por algo, por ejemplo, que vale la pena que se luche.
Nada más comenzar el ataque, al primer movimiento,
puede caerse cara a tierra, y morir.
Todo esto hemos de aceptarlo con singular valor,
y a pesar de todo, preocuparnos apasionadamente
por esa guerra que puede durar años y años.

Sucede
que estamos en la cárcel.
Sucede
que nos acercamos
a los cincuenta años,
y que falten dieciocho más
para ver abrirse las puertas de hierro.
Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de fuera,
con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos,
es decir, con todo el mundo exterior que se halla
tras el muro de nuestros sufrimientos;
es decir: estemos donde estemos
hemos de vivir
como si nunca hubiésemos de morir.

Se enfriará este mundo,
una estrella entre las estrellas;
por otra parte una de las más pequeñas del universo,
es decir, una gota brillante en el terciopelo azul,
es decir, este inmenso mundo nuestro.

Se enfriará este mundo un día,
algún día se deslizará
en la ciega tiniebla del infinito
-no como una bola de nieve,
no como una nube muerta-,
como una nuez vacía.

Desde ahora mismo se ha de sufrir por todo esto,
ha de sentirse su tristeza desde ahora,
tanto ha de amarse el mundo en todo instante,
se le ha de amar tan conscientemente
que se pueda decir: "He vivido".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 9 de diciembre de 2014

COMPENSATORIA



 


Me gustaría que este artículo se leyera como quien escucha un clamor. No voy a perder la compostura; es solo que la indignación de los centros educativos tiene que escucharse.

La partida dedicada a la Educación Compensatoria en los Presupuestos Generales del Estado para 2015 ha descendido a 5,2 millones de euros, lo que supone una reducción cercana al 90% con respecto al año anterior, que se suma a la reducción en otro 68% en los presupuestos de 2013 respecto a 2012. Estas políticas de recortes en la atención educativa a grupos en dificultad social, que masacraron la escolarización temprana y los programas PROA, ahora terminan nada menos que con la Compensatoria.

¿A quién se le ha ocurrido cometer este gravísimo error? ¿Es que se desconoce el trabajo que realizan estos programas? No es solo porque garanticen la igualdad de oportunidades, derecho constitucional y humano. No es porque equilibren las dificultades de origen de muchos niños. No es porque reduzcan la tasa de abandono escolar de una población vulnerable. Es porque, al negar la compensación educativa a los alumnos con desfase curricular o que pertenecen a minorías culturales, se hipoteca el futuro de miles de ciudadanos a quienes se priva de la que puede ser su única oportunidad para aprender, integrarse con éxito en la sociedad, trabajar dignamente, progresar. Y no hay derecho. Lo repito: no hay derecho.
Con esta medida, España definitivamente no podrá cumplir los objetivos de la estrategia Europa 2020:
elevar el nivel educativo y reducir la tasa de abandono escolar prematuro al 10%. No hemos dado ni un solo paso adecuado para lograrlos aunque son de obligado cumplimiento para los miembros de la UE.

El pasado mes de octubre, la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades aludió a este descenso en la partida del Programa de Educación Compensatoria para redirigir la financiación en 2015 al Programa de Educación Secundaria, Formación Profesional y Escuelas de Idiomas. No creo que haga falta explicar que la finalidad del primero es prevenir y compensar desigualdades en educación derivadas de factores sociales, económicos, culturales, geográficos, étnicos o de cualquier otro tipo, mientras que los programas para Educación Secundaria, Formación Profesional y EOI fijan sus objetivos en “la escolarización del alumnado, la mejora de la calidad de los centros educativos, el mantenimiento de la oferta educativa en las Escuelas oficiales de Idiomas, y realizar actuaciones específicas de Formación Profesional, en materia de cualificaciones y en centros privados concertados.” Estos objetivos no son banales, claro que no, pero si estamos saliendo de la crisis, tal como proclaman, debería haber ya presupuesto para todo.

Mañana por la mañana, el extraordinario maestro que lleva la compensatoria en mi colegio vendrá de nuevo a por los cinco chiquillos de mi clase que la reciben. Gracias a él están motivados, viven por primera vez experiencias de éxito, quieren aprender más, les está gustando leer, escribir y contar. ¿Es el último curso en que esto sucede? ¿De verdad nos despojan de la posibilidad real de mejorar vidas de niños y jóvenes? Es probable que el efecto de este recorte no se vea de inmediato en los despachos –en las aulas será dramático, ya lo anticipo- pero la ausencia de los programas de refuerzo, becas, comedores escolares, libros, departamentos de orientación, profesores de apoyo y todas las demás ayudas tendrá consecuencias demoledoras en el medio plazo.

 Ruego a las comunidades autónomas que no abandonen a su suerte a la educación compensatoria. Las élites no necesitan apoyo y van a estudiar en Harvard de todas maneras. Los gobernantes configuran el futuro de los chicos y chicas que viven en los pueblos y los barrios. Son muchos y pedirán explicaciones.

 Nuestro sistema educativo se agota. Las desigualdades aumentan. ¿Otra vez las dos Españas machadianas, que han de helarnos el corazón? Esta vez la de quienes pueden estudiar y la de los abandonados a su suerte. Es un panorama dantesco. Duele.

Artículo escrito para el periódico Escuela.

lunes, 8 de diciembre de 2014

PESCADOR


 

Entonces el niño, a la orilla del mar de Omán, mostró el puñado de peces que llevaba envuelto en el seno, me miró con los ojos brillantes y dijo: “Para mis hermanos es la comida de hoy y tal vez la de mañana.”

Yo no me había dado cuenta hasta ese momento de que aquel chiquillo que jugaba junto a la orilla estaba trabajando. Me parecía que saltaba para salpicar a los amigos, que era un gamberrete descalzo más, alguien irrelevante. Y resulta que era pescador y sostenía a su familia.

De vez en cuando deberíamos detenernos a pensar sobre la realidad que nos rodea, sobre cómo nos afecta y lo que aportamos a ella. Es una paradita necesaria porque si seguimos siempre adelante, sin reflexionar sobre el presente, terminamos viviendo como quien camina muy deprisa pero sin saber por qué lo hace ni a dónde va, a lo loco. Y en esto pienso ahora que se termina el trimestre: ¿Ha servido para algo tanto esfuerzo? ¿Contrarresto yo, de alguna manera, el mensaje negativo que reciben los niños de esta sociedad asfixiante? ¿Les enseño algo o aprenden solos? ¿Estoy educando o simplemente escribo en el agua?

Era mediodía y las olas del mar de Omán acariciaban la orilla. Sonreí al muchacho y le pregunté: “¿Estás contento de haber aprendido a pescar?” Él me dijo mientras se alejaba con su pequeño tesoro en el vientre: “¡Claro que sí! No es mucho pero sin ese aprendizaje mi vida hubiera sido completamente diferente.” Antes de perderle de vista, grité: “¿Y llevas tiempo en esto?” ´Él se detuvo, volvió a mirarme y con una sonrisa que le iluminó toda la carita me respondió: “Apenas unos meses. Me enseñó una persona muy sencilla, nadie importante o que salga en los periódicos. Un simple maestro.”

 

martes, 2 de diciembre de 2014

¿Qué es una mariposa?

 
 
 
 
 
 
¿Qué es una mariposa? ¿Un minuto de belleza entre la oruga y la nada? ¿El resultado efímero de una metamorfosis? ¿Un recordatorio de la fugacidad del tiempo? ¿Una mariposa es un “apenas”, un “ya se fue”?


No; una mariposa es un ser vivo bello y pleno que despliega sus alas y sabe volar. Es una belleza que nos detiene y nos distrae de la preocupación. Parece estar dibujada de colores para provocar la sonrisa de un niño. Una mariposa es un presente.


Y, por cierto, ¿qué es un niño? ¿Es un ser incompleto, un proyecto de futuro, una transición? ¿Es un “menor”, un “menos que”, un “todavía no es”? ¿Un receptor pasivo de los cuidados y descuidos del adulto? ¿Una arcilla barata que sirve solo para ser moldeada?


No; un niño es un sujeto pleno y real que desenvuelve su vida aquí y ahora. Cada niña, cada niño aporta algo singular a la familia y la sociedad, y no solo recibe pasivamente de ellas. La infancia y la adolescencia no son simples etapas de tránsito sino momentos de la biografía concreta de seres individuales. Un niño siempre es una persona completa y total. Un niño es un presente.


Y tú, ¿qué eres? ¿Un caminante que no se detiene nunca? ¿Una pieza del engranaje de la comunidad? ¿Un saco de obligaciones? ¿Un ente zarandeado por las circunstancias? ¿El consumidor de los anuncios, el porcentaje de las encuestas? ¿Un rescoldo de juventud? ¿Un proyecto de ancianidad?


No; tú eres único, eres única. Constituyes una parte imprescindible de tu entorno porque aportas muchísimo sentido a la vida cotidiana. Eres una fuente de valores, un espejo en el que alguien se mira, la encarnación de tus propios sueños. Vives y, por tanto, estás en tránsito, abierto a mil posibilidades, pero eres siempre y en toda circunstancia una persona completa, digna y plena. Tú eres un presente.
 
Intuyo que el presente es el lugar desde el que nos mira Dios.
 
Artículo escrito para la revista 21RS

martes, 18 de noviembre de 2014

Invitados en el San Miguel



Todos los profesores sabemos que una de las claves del progreso de los alumnos es la autoestima. Este concepto, utilizado tantas veces fuera de contexto, implica la capacidad de mirar un objetivo, mirarse a uno mismo y deducir algo tan sencillo como “puedo hacerlo.”La pedagogía ha incidido sobre esa mirada que debe ser a la vez objetiva y amorosa. Sin embargo ha olvidado en muchas ocasiones que los activadores de la autoestima, y de la voluntad, son los objetivos referenciales, la “metas”. Paradójicamente, la LOMCE ha querido recuperar las metas educativas pero al revés, convirtiéndolas en banales “resultados PISA”.

La educación no ha dejado de ser un factor de movilidad social, aunque lo afirmen quienes justifican con ello la falta de atención a los niveles menos favorecidos. Una etapa obligatoria con suficiente apoyo y un buen sistema de becas siguen siendo el trampolín para que cualquier persona llegue a donde se proponga, aunque su punto de partida esté muy abajo. Lo que debe aportar cada individuo, a cambio, es una aspiración y mucha voluntad.

Pues bien, los niños y niñas de las zonas menos favorecidas tienen dificultades para conseguir esas aspiraciones. Les cuesta mucho proyectarse a sí mismos en el futuro. No solo porque la infancia es, de todas las etapas biográficas, la más incardinada en el presente, un tiempo que los niños viven en toda su intensidad, sino porque les faltan modelos concretos en su entorno. Sus familias se han anclado también en el presente inmediato, tal vez porque cuando es durísimo no se puede pensar en otra cosa.

Los profesores del colegio público San Miguel intentamos compensar esta falta de referencias. Lo hacemos constantemente en el ámbito cultural, e incluso en el lúdico, pero también queremos aportar a nuestros alumnos experiencias que les muestren modelos profesionales, hombres y mujeres que encarnen opciones vitales distintas a las que proporciona su entorno. Nos preocupa que un alumno de sexto de primaria crea que un periodista es un personaje tan fantástico como Luke Skywalker, o que existe la profesión de “famoso”.  De ahí que estemos invitando cada mes a un profesional distinto para que se encuentre con los alumnos de sexto de primaria y hable sencillamente de su trabajo. Hasta ahora, han pasado por el aula Álvaro de Juan, actor de la Compañía Nacional de Teatro Clásico joven y el periodista Pablo Gutierrez del Moral. En los próximos meses esperamos a un científico, una publicista, una fisioterapeuta y un arquitecto.

Los alumnos viven con mucho interés estos encuentros, preguntan, participan, se preparan previamente informándose sobre la profesión concreta y “retratándola” para comprobar si ellos tienen cualidades que se ajustan a soñar con ella en el futuro. Y por supuesto, las tienen. Abrir las ventanas para que aquella chiquilla a la que le gusta escribir se imagine a sí misma como periodista es muy bello. Y como nos ven disfrutar a la vez que ellos sabemos que les estamos enviando también buenas referencias sobre una profesión que tienen muy cercana: la de maestro.

miércoles, 29 de octubre de 2014

EN PRESENTE




En un libro que recomiendo, “De menores a protagonistas”, la socióloga Lourdes Gaitán – presidenta del Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia, GSIA-  plantea una reflexión que merece ser tomada en cuenta.

Dice la profesora Gaitán que es necesario un cambio de mirada sobre la infancia. En todas las normas y representaciones sociales, los niños y adolescentes aparecen como objetos protegibles y como proyectos de persona. La percepción de los niños está condicionada por la evidencia de sus limitaciones vistas desde la psicología evolutiva, por eso son frecuentes las tautologías como “su comportamiento es infantil”. Esta percepción del niño como persona incompleta se traduce también en el uso indiscriminado de la expresión “menores”. “Menor” es un concepto jurídico establecido arbitrariamente como edad para que se apliquen determinadas leyes, pero en el lenguaje cotidiano un “menor” es un “menos que”, un “todavía no es”. Así, como futuribles, los ve la ley de educación actual, que incluso se relame pensando en mano de obra cualificada sin comprender que en qué y a quién afectan cotidianamente los recortes presupuestarios. Pero así también los vemos los docentes, que en ocasiones traspasamos con la mirada al alumno de hoy mientras la fijamos en un horizonte de preocupación por su mañana.

Lourdes Gaitán nos anima a considerar a los niños y adolescentes única y exclusivamente como presentes, es decir, sujetos plenos y reales aquí y ahora. Exige que se aprecie cómo aportan su singularidad a la construcción de la familia, la escuela y la sociedad, y no solamente cómo reciben pasivamente de ella.

Es un cambio de visión pero podría producir un cambio de paradigma educativo y, desde luego, un cambio en la relación profesor- alumno. Si los niños y adolescentes son verdaderos actores de la vida social, entonces participan de las mismas ventajas, desventajas y riesgos que el siglo XXI impone al resto de las personas, y están afectados de lleno por los cambios vertiginosos de nuestro mundo globalizado. Si son personas del presente, plenas en su estado actual, son capaces de ser y de obrar, de participar y de reinterpretar lo que sucede. Si la infancia y la adolescencia no son simples etapas de tránsito ineludible, sino momentos de la biografía concreta de seres individuales, tal vez los educadores debamos escucharlos más, solicitarles mayor participación, apreciarlos como un todo. Y esto no implica dejar de educar ni establecer una horizontalidad entre profesor y alumno sino comprender que la relación del aula se establece entre personas únicas que se encuentran en puntos diferentes de su historia y tienen visiones del mundo propias, enriquecedoras para ambas partes. Solo así se puede comprender por qué los niños son sujetos de derechos, por qué aprenden mucho más de lo que les enseñamos los adultos, por qué se impregnan de lo que les rodea y reciben tantas influencias externas, por qué deben ser escuchados, atendidos y considerados en la escuela, la familia y la sociedad. La educación reglada deja de tener así un carácter visionario para convertirse en una intervención activa y concreta, de persona a persona.

La segunda propuesta de Lourdes Gaitán tiene un carácter aún más dinámico. Se trata de considerar la infancia como parte permanente y estable de cualquier estructura social, aunque los individuos que la constituyen se renueven constantemente. Por tanto, los niños no son unos entes a la espera de la consecución plena de los derechos sociales mientras viven sometidos a la voluntad del colectivo adulto, ni una arcilla moldeable, sino una parte importante de la sociedad, a la cual imponen obligaciones, de la que deben recibir sus derechos, que aportan riqueza a la vida cotidiana.

Y la tercera propuesta, no menos sugerente, es considerar que la etapa escolar es un trabajo real, que los niños realizan sin que nadie lo considere como tal pero que constituye una aportación indudable a la riqueza de un país. A la riqueza moral y cultural de su ciudadanía, claro está.

Una niña de sexto de primaria me decía hace apenas una semana: “siempre me están  tratando como a una turista”. Sin haber leído a la profesora Gaitán, ella exigía de los adultos ser considerada una persona completa y total, en el presente. Eso me pasa a mí también, ni más ni menos. Esta chiquilla está tan de paso hacia su etapa adulta como yo misma lo estoy hacia la vejez. Los seres humanos estamos siempre en tránsito y siempre en presente. Debe de ser cosa de la propia vida.



Artículo escrito para el periódico Escuela






















































































 
 
 
 
 

domingo, 12 de octubre de 2014

Y TODAS


 
 
En España, hace cincuenta años, las mujeres con carnet de conducir eran pioneras perfumadas de insumisión. Prácticamente ninguna madre de familia desempeñaba una profesión, aunque la hubiera estudiado, porque la casada debía tener – atención a la frase- “la pata quebrada”. Manuela, la primera doctora en Medicina de la Facultad de Cádiz, tuvo que marcharse a los Estados Unidos. Allí vive todavía.

 
Las jugadoras de voleibol de esta fotografía - campeonas del mundo en esa modalidad deportiva- son de China, un país donde hasta hace cincuenta años se oprimían con vendajes los pies de las mujeres. Era una tortura para impedirles el movimiento, escondida bajo el disfraz de canon de belleza y, por tanto, aceptada.





Malala Yousafzai nació hace solamente diecisiete años en uno de los lugares más hermosos de la Tierra, el Valle de Swat, en Pakistán. Pero nació niña, y eso le impide ir a la escuela en una zona dominada por el régimen de los talibanes. Malala defiende su derecho a la educación con su propia vida, ha sobrevivido a un atentado y ha tenido que exiliarse. Desde entonces lucha por la escolarización plena de las niñas del mundo, y nos muestra a todos una realidad que afecta aún a dos terceras partes de la humanidad y que se simplifica en unas cuantas palabras incómodas: sigue habiendo opresores y oprimidas. Queda mucho por recorrer.

La igualdad de derechos entre hombres y mujeres es un camino lleno de obstáculos pero en apenas unas décadas se ha convertido en una verdadera ruta y avanza. En nuestro primer mundo, las universidades rebosan de chicas. Poco a poco, contra viento y marea, van ascendiendo a puestos de responsabilidad. Para ello no necesitan tanto de cuotas como de hombres que las valoren por lo que pueden aportar. Creo que esos hombres ya están aquí, en la generación más joven: son los hijos y los nietos de las pioneras.

Las mujeres de China han pasado, no sin dolor, de los pies diminutos a las zapatillas de deporte. Es una revolución y así debemos considerarlo.

Malala acaba de obtener el Premio Nobel de la Paz. Está amenazada de nuevo pero la condena produce un rechazo tan unánime que cae sobre quienes la han proferido.
 
Poquito a poco, este mundo cansado va siendo un espacio en el que cabemos todos.
Y todas.