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Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



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martes, 18 de noviembre de 2014

Invitados en el San Miguel



Todos los profesores sabemos que una de las claves del progreso de los alumnos es la autoestima. Este concepto, utilizado tantas veces fuera de contexto, implica la capacidad de mirar un objetivo, mirarse a uno mismo y deducir algo tan sencillo como “puedo hacerlo.”La pedagogía ha incidido sobre esa mirada que debe ser a la vez objetiva y amorosa. Sin embargo ha olvidado en muchas ocasiones que los activadores de la autoestima, y de la voluntad, son los objetivos referenciales, la “metas”. Paradójicamente, la LOMCE ha querido recuperar las metas educativas pero al revés, convirtiéndolas en banales “resultados PISA”.

La educación no ha dejado de ser un factor de movilidad social, aunque lo afirmen quienes justifican con ello la falta de atención a los niveles menos favorecidos. Una etapa obligatoria con suficiente apoyo y un buen sistema de becas siguen siendo el trampolín para que cualquier persona llegue a donde se proponga, aunque su punto de partida esté muy abajo. Lo que debe aportar cada individuo, a cambio, es una aspiración y mucha voluntad.

Pues bien, los niños y niñas de las zonas menos favorecidas tienen dificultades para conseguir esas aspiraciones. Les cuesta mucho proyectarse a sí mismos en el futuro. No solo porque la infancia es, de todas las etapas biográficas, la más incardinada en el presente, un tiempo que los niños viven en toda su intensidad, sino porque les faltan modelos concretos en su entorno. Sus familias se han anclado también en el presente inmediato, tal vez porque cuando es durísimo no se puede pensar en otra cosa.

Los profesores del colegio público San Miguel intentamos compensar esta falta de referencias. Lo hacemos constantemente en el ámbito cultural, e incluso en el lúdico, pero también queremos aportar a nuestros alumnos experiencias que les muestren modelos profesionales, hombres y mujeres que encarnen opciones vitales distintas a las que proporciona su entorno. Nos preocupa que un alumno de sexto de primaria crea que un periodista es un personaje tan fantástico como Luke Skywalker, o que existe la profesión de “famoso”.  De ahí que estemos invitando cada mes a un profesional distinto para que se encuentre con los alumnos de sexto de primaria y hable sencillamente de su trabajo. Hasta ahora, han pasado por el aula Álvaro de Juan, actor de la Compañía Nacional de Teatro Clásico joven y el periodista Pablo Gutierrez del Moral. En los próximos meses esperamos a un científico, una publicista, una fisioterapeuta y un arquitecto.

Los alumnos viven con mucho interés estos encuentros, preguntan, participan, se preparan previamente informándose sobre la profesión concreta y “retratándola” para comprobar si ellos tienen cualidades que se ajustan a soñar con ella en el futuro. Y por supuesto, las tienen. Abrir las ventanas para que aquella chiquilla a la que le gusta escribir se imagine a sí misma como periodista es muy bello. Y como nos ven disfrutar a la vez que ellos sabemos que les estamos enviando también buenas referencias sobre una profesión que tienen muy cercana: la de maestro.

viernes, 20 de enero de 2012

SINDICATOS




Hoy se nos anima a conformar una sociedad atomizada, fieramente individualista, sin vínculos. Proliferan los mensajes contra los movimientos de asociación y participación social. Sin embargo, lo cierto es que frente al anonimato de los poderes fácticos, las agencias de calificación, los magnates de la comunicación o los políticos que efectúan ajustes ciegos, es más necesario que nunca contar con organizaciones que respalden a los distintos colectivos y puedan defender sus intereses.

Los sindicatos se han convertido en la diana de todas las críticas. En parte con razón, porque deben abordar los retos de esta nueva era y van con retraso. El sindicalismo ya no puede ser una correa de transmisión del poder político.  Por esta metamorfosis sufrida en los últimos cuarenta años se condena hoy el concepto mismo de representatividad.

Sin embargo, digan lo que digan los grandes pontífices de los medios, los sindicatos son necesarios. Cada vez más. Porque otro de los mensajes que interesa difundir hoy es que acabamos de nacer, que no hay historia, que hemos llegado hasta aquí sin saber cómo. Tal vez interesa la amnesia colectiva, pero es injusta.
Hace treinta años, las condiciones profesionales y laborales de los docentes españoles eran penosas. La mejora en los sueldos, en los horarios, en las condiciones laborales, en los permisos, en la formación y en tantas otras cosas ha sido fruto del trabajo de los sindicatos. Y ahora que los ajustes económicos quieren devolvernos a la “casilla de salida” en los beneficios laborales que hemos ido consiguiendo, estar representados en los foros de toma de decisión es más necesario que nunca. Pero de una manera nueva, claro.

Hoy necesitamos sindicatos que representen de forma amplia a colectivos profesionales y sean capaces de llevar la voz y los intereses de sus representados hasta las esferas de poder, de abajo a arriba, sin seguir consignas ni tener dueños.

Necesitamos sindicatos que tengan estructuras fuertes y consolidadas, para que sus reivindicaciones tengan peso y fuerza. Sindicatos que tengan ya una amplia posibilidad de acción y reivindicación, y una trayectoria que posea un buen bagaje de acuerdos firmados, de solidaridad, de prestaciones, de conocimiento.

Necesitamos sindicatos que mantengan autonomía con respecto al poder político y no estén ahogados en subvenciones y prebendas.  Sindicatos cuyos miembros tengan en común la identidad, los objetivos y los intereses con aquellos a quienes representen.

Frente a la tiranía de esos extraños organismos sobrevenidos, de los cuales desconocemos el origen y los fines pero que dictan a nuestros gobernantes lo que tienen que hacer, necesitamos que alguien bien cualificado y elegido por una mayoría eleve la voz colectiva. Frente al poder sin rostro que parece gobernarnos a todos, necesitamos cada vez más de la asociación, de los vínculos, de la confianza de unos en otros.
En nosotros juntos.

 PD: Es obvio que yo pertenezco a un sindicato. Me gusta pensar que mi trabajo influye para que ANPE se vaya acercando a este "nosotros juntos" que es el perfil de un sindicato del siglo XXI.