BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



Mostrando entradas con la etiqueta Consejera de Educación Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consejera de Educación Madrid. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de marzo de 2013

¡YA ESTÁ BIEN!





La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha dado a conocer  un “informe” que somete al escarnio público a toda la profesión docente, con el objetivo de cambiar los criterios de ordenación de las listas de interinos y así justificar nuevos recortes en derechos laborales y profesionales de los docentes.

Es injustificable que una administración educativa se atreva a abrir una polémica que desacredita al conjunto del profesorado únicamente para lanzar una cortina de humo sobre su verdadera pretensión: continuar con la escalada de recortes en Educación y en los servicios públicos esenciales. La redacción de este informe y el modo de publicarlo – en la prensa-  desacreditan a la totalidad del profesorado. Me parece que constituye un agravio sin precedentes, más injustificado aún cuando los españoles han demostrado su confianza en el profesorado en la última encuesta del CIS.Una vez más, los políticos diluyen en una polémica lo que deberían abordar con el mayor rigor y seriedad: la mejora de la educación en España, que es una verdadera prioridad y un asunto de Estado y no de partidos. 

Desde hace unos años asistimos con doloroso estupor al proceso de acoso y derribo del profesorado de la enseñanza pública: cuando hubo que justificar recortes en el gasto público se nos llamó privilegiados, como al resto de los funcionarios; cuando quisieron despedir a un número sustancial de profesores interinos, se aumentó el horario lectivo y se nos llamó vagos; ahora, cuando quieren ahorrarse el devengo de retribuciones de los interinos con más años de experiencia, se nos presenta como incompetentes. El impacto mediático de este “informe” y el efecto demoledor que ejerce sobre el prestigio de todos los docentes - incluidos los de la red privada y concertada, y los de las Facultades de Formación del Profesorado- trasladan a la sociedad mensajes corrosivos y siembran inquietud en las familias. La sociedad debe saber que sus hijos están en buenas manos, que los profesionales de la educación son competentes y dignos de confianza, y que el fin último de esta campaña es precarizar el empleo público docente en beneficio de otros intereses.

Llevamos mucho tiempo reivindicando una verdadera reforma educativa, pero estos parches y medidas aisladas, sin ninguna visión de Estado, nos alejan cada vez más de ese objetivo. Nos encontramos inmersos en un nuevo proceso de reforma, es decir en una nueva oportunidad de mejorar la educación, pero en vez de un cambio profundo del modelo y estructura, nos encontramos con modificaciones de desigual calado sobre la legislación actual; en vez de medidas de calidad, seguimos estableciendo caminos sin retorno. En vez de vertebrar la educación en todo el Estado,  aumentan las desigualdades entre los territorios de manera que el sistema educativo español está alcanzando las mayores cotas de desvertebración y disgregación de su historia. Y en vez de establecer una verdadera política del profesorado, los poderes públicos someten a los docentes a un descrédito vergonzoso e irresponsable. Las únicas medidas claras y diáfanas de la LOMCE son las que perjudican a la enseñanza pública. Quienes tienen la responsabilidad política de mejorar la calidad de la educación deben asumir de una vez, con seriedad y con competencia, ese reto.  Necesitamos planteamientos rigurosos; verdadera política educativa y no titulares sensacionalistas.


Por supuesto que es imprescindible revisar el diseño de la formación inicial del profesorado, que debe responder a las necesidades didácticas, pedagógicas y de práctica docente. Y por supuesto, una vez definida la formación inicial, debe establecerse un sistema de acceso a la función docente que no puede plantearse de modo aislado ni con improvisaciones, ni puede ser diferente en cada comunidad autónoma sino que debe ser un asunto de Estado e incardinarse en un marco específico: el Estatuto. El acceso debe corresponder a los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, contemplar los requerimientos y particularidades de la profesión, equilibrar el valor de la experiencia y establecer una carrera profesional bien diseñada desde el acceso hasta la jubilación. Esto es difícil de hacer, evidentemente. Lo fácil es desacreditar, insultar y despreciar al profesorado; lo fácil es lesionar la confianza de las familias en los profesores de sus hijos. Pero los políticos no están elegidos para hacer lo fácil, y si no saben hacer lo difícil deben ceder el paso.


Las familias españolas pueden confiar en la profesionalidad de los docentes. La ven en el día a día de sus hijos. Solo hace falta recordar con cuánto orgullo quienes ahora nos insultan han presumido de los excelentes resultados de la Comunidad de Madrid en los informes internacionales. En esos resultados, la política no tiene ningún mérito. Son los docentes quienes los consiguen de sus alumnos.


Las propuestas parciales en la política educativa son inconsistentes. Las reformas en el sistema educativo y en la formación y selección de los docentes  deben abordarse desde una perspectiva global y no parcial, con vocación de convertirse en respuestas definitivas. No debe demorarse ni un momento más el proceso negociador de un Estatuto Docente. Ninguna mejora de la educación podrá hacerse de espaldas a la situación del profesorado. Ninguna mejora de la educación será fruto de desacreditar e insultar a la profesión docente.

¡Ya está bien!

La campaña de desprestigio






Comparto de principio a fin esta nota de prensa que ha enviado ANPE Madrid y por eso quiero compartirla con vosotros.


Prueba de conocimientos básicos en oposiciones al Cuerpo de Maestros 2011
ANPE-Madrid denuncia una campaña sistemática de desprestigio del profesorado de la enseñanza pública

ANPE-Madrid manifiesta su indignación ante la actitud de la Consejería de Educación, Juventud y Empleo, que ha dado a conocer, a través de los medios de comunicación, un _informe_ con presuntos datos sobre las oposiciones al Cuerpo de Maestros 2011, más de un año después de celebradas las oposiciones, que somete al escarnio público a los aspirantes y, de paso, a toda la profesión docente, con la sola finalidad de justificar la modificación de la regulación de las listas de interinos, consistente en excluir a los docentes interinos con experiencia y formación.

Con los nuevos criterios, las listas de interinos quedarán reducidas a la mínima expresión y serán insuficientes para cubrir las necesidades del sistema.

La pretendida contratación de los mejores profesores, que según la Consejería son exclusivamente quienes aprueban la oposición, no se corresponde con la intención de excluir de las listas de interinos a aquellos docentes de experiencia acreditada, un aspecto muy valorado en otras profesiones, y cuyo desempeño ha sido totalmente satisfactorio, pero que la Consejería considera un demérito. El actual sistema de composición de las listas de interinos es un modelo en otras comunidades autónomas, pues conjuga de forma equilibrada nota de oposición, experiencia docente y formación.

Se trata de un nuevo recorte _encubierto_ en la educación madrileña, pues los profesores con mayor antigüedad devengan derechos económicos y laborales que la Consejería de Educación, Juventud y Deporte no quiere asumir, pues la mayor parte de los profesores interinos serán nombrados discrecionalmente por la Administración educativa, sin ningún control por parte de las organizaciones sindicales y con criterios desconocidos.
La difusión del informe supone una carga de profundidad a la preparación y capacidad de los aspirantes de la docencia en la Comunidad de Madrid, y pone bajo sospecha, por extensión, a la totalidad del profesorado de la enseñanza pública.

El impacto mediático de la noticia y el efecto demoledor que ejerce sobre el prestigio de los docentes responden a una estrategia meticulosamente diseñada y secuenciada, con el fin de trasladar a la sociedad mensajes corrosivos sobre los profesionales docentes y sembrar inquietud en las familias, respecto a quiénes tienen en sus manos una tarea tan delicada como es la educación de niños y jóvenes. La finalidad última de dicha campaña parece responder a un plan para precarizar el empleo público docente, en beneficio de otros intereses.

La consejera parece olvidar que la Comunidad de Madrid ocupa un lugar de relevancia en los últimos informes educativos internacionales, cuyos resultados sitúan a nuestros escolares por encima de la media de la OCDE, y que, cuando esta información ha salido a la luz, también ha olvidado reconocer públicamente el esforzado, continuo y callado trabajo de los docentes. Algún conocimiento y competencia profesional tendrán los profesores madrileños, cuando los alumnos alcanzan tales resultados.
Olvida asimismo que, para la sociedad, el profesorado, un colectivo que cuenta con un alto porcentaje de docentes interinos, está a la cabeza entre las profesiones más valoradas, según el último avance de resultados del barómetro del CIS correspondiente a febrero, en contraposición a quienes en el mismo barómetro quedan retratados como el tercer problema para los ciudadanos.
La aparición de este informe en los medios de comunicación, con efectos sensacionalistas, es una cortina de humo para distraer a la opinión pública de los verdaderos problemas de este país, muchísimo más graves que la supuesta falta de cualificación de los docentes, asuntos sobre los que no vemos el mismo empeño en la búsqueda de soluciones por parte de quienes nos gobiernan.

En Madrid, llueve sobre mojado. Después de habernos llamado _vagos_ y _privilegiados_ el curso pasado, ahora nos tildan de ignorantes.
No rehuimos el debate sobre la mejora de la formación inicial del profesorado _que además consideramos imprescindible_  y su acceso a la docencia, un asunto que debe ser uniforme en todo el Estado y resuelto en el marco del diálogo y de la negociación y que, una vez establecido, debe ser objeto de adaptación en las comunidades autónomas. Pero la Comunidad de Madrid ha desoído las peticiones de las organizaciones sindicales de esperar a tener un marco regulador estatal.

ANPE-Madrid rechaza la campaña sistemática de desprestigio del profesorado emprendida por la Consejería de Educación, Juventud y Empleo, y exige un desagravio a la profesión docente en su totalidad, ya que esta forma de proceder no solo siembra desconfianza en la sociedad, sino que además retrata a quien la practica, y el profesorado madrileño merece unas autoridades educativas que estén a su altura.
ANPE-Madrid, 13 de marzo de 2013