BIENVENIDOS

Bienvenidos a esta sala de profesores. Gracias por compartir conmigo las ganas de pensar sobre educación.



viernes, 13 de mayo de 2011

HOY NO.

Podríamos comentar la futura bajada de la paga extra, pero hoy no.
Podríamos hablar del estudio de la OCDE sobre la generación ni-ni,
o sobre los recursos contra las oposiciones a maestros,
o sobre las ocurrencias que hacen a la educación "estrella invitada" de la campaña electoral.
Pero hoy no. Hoy no.
Hoy toca hacer un homenaje emocionado a Ana María Matute, la gran maestra.
Toca agradecer la presencia inolvidable de sus criaturas, reales porque las inventó ella.
Toca visitar su página web:

Y disfrutar con su decálogo para ser escritor:

Decálogo del escritor
Según Matute

El escritor nace, no se hace: es una cuestión de ser o no ser

Escribir es también una forma de protesta. Casi todos los escritores comparten el malestar con el mundo.

Mientras haya un poeta, la poesía existirá.

Maestros, modelos, estudios nunca estorban y pueden ayudar; pero no crean.

Escribir es siempre muy difícil, sobre todo hacerlo de forma aparentemente sencilla.

Lo “políticamente correcto” casi nunca es literario.

Para un escritor, no hay universidad ni escuela que enseñe lo que enseña la vida.

Escribir no es solamente una profesión y una vocación: es una forma de ser y de estar.

Un libro no existe en tanto alguien no lo lea. Y nunca nadie lee el mismo libro.

El día que yo piense que he escrito algo perfecto, estaré muerta (como escritora).

 Gracias de todo corazón por la felicidad que me has proporcionado a lo largo de la vida, querida Ana María Matute, premio Cervantes 2011.


sábado, 30 de abril de 2011

EDUCACIÓN ES TODO



El último informe de la OCDE sobre las políticas de familia pone en evidencia las dificultades de conciliación entre la vida familiar y laboral de los españoles. Aunque ha pasado casi desapercibido entre los fastos de la boda y los infaustos del fútbol, es un informe importantísimo para el mundo educativo porque la familia ES la educación. Los profesores tenemos un ámbito bien definido: el que corresponde al conocimiento, a la apertura al mundo exterior y a la convivencia en sociedad. Para completar la educación que se recibe en casa, los docentes tenemos que complementarla con los aprendizajes escolares. Llegamos a donde la familia no llega. Pero, ¿y si la familia no llega a nada?

El informe OCDE nos habla de la imposible coordinación de los horarios laborales españoles con los de la infancia. Tanto incide en su importancia que califica su efecto como “perverso” para la vida familiar. Denuncia también la falta de plazas en guarderías, la escasez de ayudas y la importancia desmesurada de los abuelos, en cuya buena salud y voluntad se descarga la atención a los niños muy pequeños. Sin embargo, los abuelos- padres son una especie a extinguir. ¡Ahora vamos a estar trabajando muchos más años!

En la vida de un gran número de niños y adolescentes, la ausencia de los padres no está cubierta por nadie. Llegan a casa, abren la puerta y, con suerte, en los niveles más privilegiados, algunos encuentran una cuidadora. Pero en muchísimos casos les atiende solamente la niñera catódica y acompañan el bollycao con esas peleas a gritos que dominan lo que se llama cínicamente “el horario infantil”.

La dificultad de conciliar la vida familiar y laboral por los horarios dilatados tiene una enorme incidencia en el fracaso escolar de nuestro país. Es una de sus causas. Sin embargo, conciliar no es sacar de la vida laboral a las madres, no es tan fácil; conciliar es racionalizar los horarios de todos. Los profesores tenemos que ser los más implicados en la exigencia de que se revisen los horarios españoles. Ya es hora de decir bien claro que educación es todo.



miércoles, 13 de abril de 2011

PROFESORES Y JUBILACIÓN




Escoja cinco profesiones que le parezcan imprescindibles para el progreso de la sociedad. ¿Están los profesores en su lista? Seguro que sí.
Ahora le ruego que piense en cinco profesionales diferentes a quienes deba usted algo bueno que le haya pasado en la vida. ¿Está entre ellos alguno de sus maestros?
Elija ahora cinco obras de la humanidad que enviaría al espacio como muestra de las capacidades de los habitantes de nuestro planeta. ¿Ha escogido alguna relacionada con el arte, con el pensamiento, con la literatura, con la música…? ¡Pues para lograrlas hicieron falta maestros!
Escoja cinco facultades que desearía proporcionar a sus hijos, ¿se cuenta entre ellas una buena educación?
Y si esto es así, ¿por qué tenemos los profesores que explicar cuál es nuestro trabajo? ¿Por qué tenemos que pedir disculpas por desarrollar una tarea que no se parece a ninguna otra? ¿Por qué es tan fácil convertirnos en tópicos y atacarnos incluso desde las columnas serias de periódicos serios?

La profesión docente sufre una curiosa paradoja: es una gran profesión a la que cuesta reconocer una gran profesionalidad. Todos opinan sobre educación, todos saben, todos cuestionan. Un profesor es un recurso para la caricatura de trazo grueso en televisión o para la crítica de barniz sociológico en la prensa. Parece que ahora los profesores estamos definidos por la exigencia de mantener la posibilidad de una jubilación anticipada. Con cierta rigidez de pensamiento, se critica esta posibilidad tachándola de privilegio para un colectivo mimado. Por lo que se ve hay a quien le parece oportuno y justo encontrar en las aulas de Infantil de tres años a maestros de sesenta y nueve. ¿Por qué no si tienen suficientes fuerzas? Pero, ¿y si no las tienen? Los niveles educativos son muy distintos entre sí, y muy diferente el trabajo que se lleva a cabo en un aula de Primaria de un laboratorio de la universidad. Por eso estoy segura de que muchas familias entienden esta reivindicación de los profesores perfectamente.

ANPE exige el mantenimiento de la jubilación voluntaria a los sesenta años para aquellos docentes que, habiendo cotizado mucho tiempo, lleguen a esa edad con dificultad para desempeñar, al cien por cien, un trabajo muy duro, muy serio y muy sometido a altísimos niveles de estrés. Y como medida general proponemos que se mantengan las condiciones actuales de jubilación: una horquilla de edad de los sesenta a los setenta años. Los docentes españoles pueden ahora prolongar hasta los setenta años su vida laboral si quieren. Si mantenemos la edad legal en 65 y permitimos que, con los requisitos que sean, un docente que no pueda seguir adelante se jubile a los 60, estaremos mejorando la calidad del sistema educativo y abriendo el paso a la renovación en una profesión que precisa de una buena salud física, y de resistencia psíquica, alegría y motivación a raudales.
No podemos estar ahogados por los tópicos, ni ser unos incomprendidos por la sociedad. Los docentes somos profesionales del derecho a la educación y actores fundamentales de la comunicación pedagógica. Desempeñamos la profesión del saber, del saber aprender y del aprender a ser. No tiene equivalentes en ninguna otra función social. Si se redujera el número total de profesiones imprescindibles para el desarrollo de la sociedad a dos o tres, los profesores quedaríamos en posición de cabeza. Reconocer las particularidades de una profesión como esta no es exigir privilegios sino valorar un servicio y una responsabilidad imprescindibles.

lunes, 21 de marzo de 2011

DE DIOSES Y HOMBRES




La semana pasada participé en una reunión de la comisión EDUC de la Confederación Europea de Sindicatos Independientes CESI que se llevó a cabo en Bruselas. Allí, profesores representantes de todos los países de la UE estuvimos debatiendo sobre el abandono escolar temprano, un problema que empieza a convertirse en endémico en toda Europa. Aunque el indicador español – 31%- es el farolillo rojo, la preocupación por el enorme número de jóvenes que abandonan los estudios básicos es común a todos los países. Nosotros daríamos lo que fuera por convertir nuestra tasa del 31% en el 11% de Alemania, pero para ellos, acostumbrados al éxito educativo, ese porcentaje también es una catástrofe.

Cada país presentó sus estrategias para combatir este problema. Entre todas, la más interesante me pareció la de Italia, que ha apostado todo a la Formación Profesional, ha establecido tramos de “alerta máxima” entre los 14 y los 20 años y ha firmado convenios con todas las empresas para que los estudiantes de FP realicen desde el primer momento prácticas remuneradas, que puedan actuar como incentivos para no abandonar el sistema. Además, ha establecido un sistema muy flexible de pasarelas.

Todos los países de la UE hemos adquirido el compromiso de reducir al 10% la tasa de abandono escolar para el año 2020. En realidad, hemos alargado el plazo para no reconocer que se ha fracasado en los objetivos marcados para 2010. Hay un sentimiento generalizado de impotencia. Nadie sabe muy bien cómo se resuelve un problema que trasciende lo educativo y es síntoma de la desorientación de una sociedad entera.

Se habló de prevención, de intervención y compensación, de flexibilidad de los sistemas, de inversión en los programas y de políticas que incentiven también a los profesores. Tenemos la teoría. En España, contamos con los PCPIs, los PROA y la nueva estructura del 4º de ESO y la FP que ha esbozado tímidamente… ¡una ley económica! Buenas ideas sin dotación material ni humana para llevarlas a efecto.

La marejada de fondo, sin embargo, es la profunda desmoralización de nuestra vieja Europa. Nos empieza a faltar el para qué. ¿Para qué los esfuerzos? ¿Para qué la formación? Preguntas que seguramente los jóvenes de Egipto y Libia saben responder.

Desde aquí mi homenaje a los ingenieros de Fukushima. Ellos han asumido para qué sirve su formación y su esfuerzo. No son kamikazes, no está bien puesta la comparación. El telediario viene ahora cada día lleno de dioses y hombres. Por favor, Europa, aprende.





miércoles, 9 de marzo de 2011

NUEVE DE MARZO

Ayer, 8 de marzo, se celebró en el mundo occidental el Día de la Mujer. Los políticos hicieron sus tradicionales declaraciones, rodeados de un nutrido grupo de mujeres como telón de fondo, los telediarios abrieron sus noticias con la conmemoración, y luego nos contaron el drama diario de la mujer asesinada por su pareja al que ya nos estamos acostumbrando.

Yo propongo pensar en las mujeres también  hoy, 9 de marzo. En las maltratadas, prostituidas, amenazadas y secuestradas en muchos países, y en nuestros clubes de carretera. En las que tienen un infierno en su propio hogar. Pero también en esas profesionales brillantes a las que se niega el derecho a quedarse embarazadas, en las trabajadoras que se acuestan cada noche con tres jornadas de trabajo a la espalda, en las madres de familia a tiempo completo a las que obligamos a justificarse por ello como si fuera un delito.
Las mujeres somos la mitad del mundo. Tenemos derecho a la igualdad y tenemos derecho a la diferencia. Queremos participar en la marcha de la sociedad como sujetos de derechos y deberes, pero a la manera de individuos que son mujeres. La mayoría de nosotras no entramos en el patrón de la feminidad "a la caza del millonario" ni en el feminismo excluyente. Vivimos, trabajamos, cuidamos, respiramos, acertamos y erramos como seres humanos. ¿Por qué el machismo? ¿Para qué?
Creo en la educación como herramienta de un futuro en igualdad, y creo en la naturalidad de la convivencia entre personas- hombres y personas-mujeres como resultado de esa educación. Estoy contenta de haber dedicado mi libro "Desconocidas" a explicar qué significa la igualdad en la diferencia.
Y es que hoy nueve de marzo también es el día de la mujer.

martes, 1 de marzo de 2011

LOS MAESTROS JÓVENES


Seguimos a vueltas con las oposiciones. Unas comunidades autónomas convocan muchas plazas, otras muy pocas, otras directamente anulan la oferta de empleo. ¿Por qué? Eso me preguntaba hace poco un periodista. Es imposible contestar. Una reducción de personal en el ministerio de Hacienda puede duplicar el trabajo de cada funcionario, pero un profesor no puede duplicar su trabajo, esto es atender a la vez a dos clases, ni tener cincuenta alumnos en vez de veinticinco. Los puestos vacantes de profesores hay que cubrirlos y hay que pagar los sueldos de quienes los ocupen. Por eso la oferta de empleo docente no aumenta el gasto público. Las únicas respuestas posibles a la pregunta de por qué no se convocan oposiciones son que se quiera disminuir el personal docente, o bien privatizar la educación. En cualquier caso, una vez más se muestra la incapacidad de los políticos para pensar en el futuro. A día de hoy, la imagen de unas comunidades mirando de reojo a otras, hablando de "neutralizar el efecto llamada" o de "proteger a los interinos" ( esto es, proteger el empleo precario) sería digna de Groucho Marx si no lo fuera de una pintura negra de Goya.


Pero no todo es la desidia política. Ayer se convocó una concentración en protesta por la exigua oferta de plazas para oposición en Madrid. ¡No llegan ni a quinientas cuando las previsiones son de un mínimo de 2200 vacantes! Estábamos allí los sindicatos con nuestra parafernalia de silbatos y banderas, pero había muy pocos jóvenes, apenas cincuenta. Es un síntoma de que nos está pasando algo serio. Esta decisión de la comunidad de Madrid es muy grave y anulará los sueños de futuro de varias decenas de miles de opositores, porque los maestros sólo podemos trabajar como maestros. ¿No merecía una gran protesta?

Sin embargo, los cincuenta opositores que estaban eran seguramente gente maravillosa. Tuve el privilegio de charlar con algunos de ellos: jóvenes maestros con ganas de educar, profesores novatos llenos de energía y sueños. Ellos seguirán moviendo el mundo hacia adelante, desde la escuela, cuando esta sociedad absurda se decida a dejarlos pasar. Alberto, Laura, me gusta pensar que trabajo para vosotros. No quiero volver a veros resignados, como estábais ayer. Ser profe es sobre todo tener ganas, optimismo, empuje, y de eso a vosotros os sobra. No lo escondáis, al contrario, sacadlo fuera. Este periodo negro pasará si nos empeñamos todos en que pase. Ojalá seamos pronto colegas de la más bella profesión del mundo. Rectifico: ya lo somos. Mucha suerte.

martes, 15 de febrero de 2011

OPOSICIONES





Cuando está a punto de finalizar el plazo para anunciar la convocatoria de acceso a la función pública docente, ya hay comunidades autónomas que han congelado las oposiciones con la excusa de las limitaciones que establece la Ley de Presupuestos del Estado referidas a la tasa de reposición de efectivos. El resto - con la excepción de aquellas que cuentan con lengua cooficial - muestran reticencias para convocar y apelan a la necesidad de controlar la avalancha de opositores de otras comunidades.
Nada importa que los profesores sean cuerpos estatales ni que conocer otros paisajes sea una riqueza para la profesión docente. El espejo nos devuelve la imagen de un país encapsulado en el narcisismo de nuestras pequeñas diferencias. ¡Qué vergüenza!

El Ministerio de Educación está obligado a coordinar la oferta de empleo público en todos los territorios y a liderar el proceso de unificación de criterios sobre los porcentajes de la tasa de reposición de efectivos para no crear agravios. Sin embargo, guarda silencio incluso sobre la oferta en sus territorios de Ceuta y Melilla y se escuda en el traspaso de competencias a las comunidades autónomas para lavarse las manos. Se me ocurren muchos comentarios sobre esta renuncia del Gobierno a la coordinación de la política educativa. Me las callo.

Las comunidades autónomas, asfixiadas por el obligado recorte del gasto público, sobre cuya mala gestión no tienen responsabilidad alguna los ciudadanos, echa la culpa de todo este caos a... ¡los sindicatos! Que no nos engañen: la educación es un servicio esencial y, en la mayoría de los casos, la oferta de empleo docente no supone incremento de gasto público.

Otro engaño es presentar esta congelación como una medida de protección para los interinos. La única política que protege a este colectivo es precisamente la estabilidad que supone ingresar en la función pública. En el último año del sistema transitorio de acceso, cuando se empieza a hablar de un MIR docente, privar a los interinos de oposiciones es un gigantesco agravio que los hace más vulnerables que nunca. Castilla- La Mancha ya acaba de anunciar hoy mismo que no contratará interinos en 2011.

El modelo de política del profesorado para el siglo XXI se presenta así: desmotivación del colectivo docente, continuidad de la precariedad laboral, falta de futuro para miles de titulados universitarios, programas educativos sin profesores suficientes, un colectivo que va a envejecer en las aulas mientras las administraciones cierran la puerta a la renovación... Lamento mucho ser agorera o parecer pesimista pero es que no nos dan tregua. Congelar las oposiciones a la función docente o aprobar una escasa oferta de empleo público impedirá cualquier avance en la calidad del sistema educativo.

¡Caramba, por menos se echaron a la calle hace un mes los estudiantes británicos!